Boletín

     

     

    Boletín 423

    Marzo-abril 2017

     

    Clasificación del Fondo Diocesano del Archivo Histórico de San Cristóbal de Las Casas

          Juan Pedro Viqueira,

    CEH, El Colegio de México

    El Archivo Histórico Diocesano de San Cristóbal de Las Casas (AHDSC) es uno de los archivos históricos más importantes de Chiapas. Tiene la peculiaridad de que en él se encuentran, no sólo los documentos de los diversos archivos catedralicios, sino también de gran parte de los documentos que resguardaban las parroquias del obispado. En efecto, el prelado Francisco Orozco y Jiménez (1902-1912) ordenó a los párrocos concentrar sus archivos en el palacio episcopal. En fechas más recientes, el AHDSC se ha enriquecido gracias a diversas donaciones, como la del Fondo del Colegio Seminario de la ciudad, la del archivo de la ayuda que prestó la Diócesis de San Cristóbal a los refugiados guatemaltecos durante las décadas de 1970 y 1980, y la del archivo personal del obispo Samuel Ruiz García.

    Así, el AHDSC es uno de los pocos archivos del estado de Chiapas que resguarda una abundante información del periodo colonial (principalmente en los fondos Diocesano y Parroquial). Para quien se interese en el largo siglo XIX- desde la instauración de la intendencia de Chiapas (1786) hasta la llegada de las tropas carrancistas a San Cristóbal de las Casas (1914)— es de una riqueza sorprendente (más de 65,000 expedientes tan sólo en el Fondo Diocesano). Con las donaciones recientes, se ha vuelto también un archivo clave para estudiar el papel de la iglesia en la segunda mitad del siglo XX en la Diócesis de San Cristóbal de Las Casas. Además de la abundancia de la documentación, hay que mencionar la calidad de la información que ésta proporciona. En efecto, se trata del archivo más útil para conocer muchos aspectos de la vida cotidiana y de la organización política y social de los pueblos indígenas de Chiapas. Así, además de una abundante correspondencia entre los párrocos y las autoridades episcopales, encontramos las cuentas sobre el pago de los diezmos (fundamentales para cualquier estudio serios sobre la historia económica colonial), los informes financieros de los párrocos (que nos proporcionan abundante información sobre las fiestas religiosas de cada pueblo) y los procesos llevados a cabo por el juzgado ordinario diocesano por idolatría, brujería, adulterio e incesto.

    Señalemos también que se trata de uno de los archivos eclesiásticos más importantes del país, con más de 170 metros lineales de documentos. Su colección de 900 revistas y boletines eclesiásticos, que se extienden del año de 1846 al 1991, y de 647 folletos sobre temas religiosos, que abarcan desde 1792 hasta 2005, pueden ser de gran utilidad a los estudiosos de la historia de la Iglesia en México.

    Nuestro proyecto

    Aunque el AHDSC está abierto al público desde 1977, su consulta suponía grandes dificultades. Los anteriores responsables del archivo habían tomado la controvertida decisión de reordenar toda la documentación por pueblos y por temas —tarea que en 30 año no pudieron concluir—, sin poner a disposición de los usuarios inventario o catálogo alguno. Por otra parte, casi la mitad de la documentación, principalmente las donaciones recientes, seguía guardada en grandes cajas de cartón, y no se permitía su consulta. Es por ello que en febrero de 2010, con la autorización del director del archivo —fray Pablo Iribarren O.P.—y el obispo de la Diócesis— monseñor Felipe Arizmendi—, el Dr. Oscar Mazín—como asesor del proyecto—y mi persona —como director del mismo—planeamos elaborar un catálogo y una base de datos del Fondo Diocesano (52 metros lineales, casi 80,000 expedientes), el más consultado de todos.

    En un principio, contamos con financiamiento de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID), a través del proyecto “Vestigios de un mismo mundo. Valoración e identificación de los elementos del patrimonio histórico conservado en las fronteras de la monarquía hispánica en los siglos XVI y XVII. II: Pueblos de indios, festividades, archivos y fortificaciones”, que coordinó el Dr. José Javier Ruiz Ibáñez y en el que participaron la Universidad de Murcia, El Colegio de México, El Colegio de Michoacán y El Colegio de San Luis. Más adelante contamos, también, con el financiamiento del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes (FONCA)—a través de una asociación civil que creamos ex profeso “Historiadores al Servicio de los Archivos”—, de El Colegio de México y del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Partimos del principio —que debía de ser una regla de oro en este tipo de proyectos— de que no debíamos alterar en forma alguna el orden en el que se encontraban los documentos por muy arbitrario que éste fuese. En efecto, el AHDSC llevaba más de 30 años abierto al público y muchos investigadores habían citado sus expedientes en sus investigaciones de acuerdo al sistema anterior de referencias, basado en dicha ordenación. Por ello, hubiera sido muy perjudicial (además de inútil) cambiar una vez más el orden y la clasificación de los documentos. En efecto, los métodos informáticos actuales permiten fácilmente, a partir de la base de datos que nos propusimos elaborar, ordenarlos virtualmente de acuerdo al criterio de procedencia (el que se usa habitualmente en los archivos históricos) o de acuerdo a otros criterios que sean de interés de los investigadores y usuarios del Archivo.

    El único cambio que introdujimos fue consolidar el orden en el que se encontraban los documentos, numerando las carpetas que los contenían y, al interior de cada una, los expedientes, de tal forma que cada uno de éstos tuviese una referencia precisa (nombre del fondo, número de carpeta y número de expediente) que permitiese su localización rápida y segura. En efecto, el sistema anterior tenía el grave inconveniente de que varios expedientes podían tener la misma referencia. En la base de datos, que elaboramos, incluimos cinco campos que corresponden a las referencias anteriores de los documentos para que así se facilite su localización a partir de las citas en publicaciones académicas anteriores a la puesta en marcha de nuestro proyecto.

    La elaboración de las fichas de la base de datos del Fondo Diocesano fue obra de las encargadas del archivo —Rafaela Gómez (+) y Matilde Moreno— y de un número variable de becarios, casi todos ellos egresados de la Facultad de Ciencias Sociales (por lo general, de la licenciatura en historia) de la Universidad Autónoma de Chiapas (UNACH). Cinco de estos becarios, después de trabajar en el proyecto, leyendo y sintetizando documentos históricos ocho horas al día, descubrieron su vocación de investigadores y al término de su contrato se inscribieron en programas de posgrado (dos en la maestría de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, dos en el doctorado de El Colegio de Michoacán y uno en el doctorado de El Colegio de México).

    El proyecto llegó a su fin en septiembre de 2016 con grandes resultados. El principal de ellos es la base de datos del Fondo Diocesano con casi 80,000 registros, que permite búsquedas de acuerdo a uno o varios de los siguientes campos: carpeta, expediente, año (es decir, cualquier año incluido entre el año inicial y el año final del expediente), lugar, persona, sinopsis (la búsqueda puede realizarse a partir de cualquier palabra que aparezca en ésta), ramo, tema, estado del documento, capturista y por su antigua referencia. Con la ayuda de estudiantes de la misma Facultad de Ciencias Sociales de la UNACH que prestaron su servicio social y de algunos becarios, se elaboraron también diversos inventarios para otros fondos.

    Señalemos, por último, que, a la par que se avanzaba en la elaboración de la base de datos del Fondo Diocesano, se fueron fotografiando los expedientes que lo integran. Estas fotografías pueden adquirirse a un costo módico en el propio archivo o solicitarse por teléfono (967-678-6625) o por correo electrónico (This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.).

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    El archivo histórico del Arzobispado de México

    Linda Arnold,

    Profesora Emérita, Virginia Tech

     

    Para llevar a cabo planes y proyectos en los archivos históricos, se requiere continuidad en los equipos archivísticos. Uno de los repositorios documentales que ejemplifica el valor dela continuidad de un equipo es el Archivo Histórico del Arzobispado de México (AHAM).

    Con el liderazgo del Padre Gustavo Watson Marrón y la dedicación de Berenise Bravo Rubio y Marco Antonio Pérez Iturbe, ese equipo, desde 1999, ha organizado y catalogado sus documentos, y ha digitalizado, casi en su totalidad, los fondos “Novohispano” y “José María Mora y del Río”. Ese trabajo ilustra, ejemplarmente, que un presupuesto limitado y un equipo de pocas personas no impiden la realización de planes y proyectos.

    El AHAM contiene documentación del siglo XVI hasta1930, organizada en los fondos Novohispano, Siglo XIX, 1821-1862 (más de 5700 documentos y 140,000 imágenes), Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos(más de 15,000 documentos), Próspero María Alarcón (más de 12,000 documentos), José María Mora y del Río (más de 14,000 documentos y 130,000 imágenes), Pascual Díaz Barreto (más de 5,000 documentos), Libros Administrativos (más de 1,200 libros), además de la biblioteca y la colección de microfilm de parroquias. La documentación y los libros administrativos abarcan más de 400 años del trabajo en el obispado y arzobispado de México. Aunque se ha perdido documentación –entre inundaciones, temblores, expropiaciones y desapariciones–, el Fondo Colonial incluye más de 9,700 documentos y libros que están digitalizados en un 99%, al igual que el Fondo José María Mora y del Río, conformado por más de 130,000 imágenes. En su conjunto los libros administrativos digitalizados abarcan casi 200,000 imágenes.

    Los desafíos para llevar a cabo el proyecto de digitalización no han sido pocos. Se han encontrado documentos de un fondo enmarañado con los de otro, así como fojas en mal estado. Se ha aprendido que hay que invertir los pocos recursos en equipo para almacenar más y más imágenes; también, se ha averiguado que la tinta de documentos escritos a mano puede dañar los escáners. A pesar de esos desafíos, el equipo no ha perdido de vista sus planes y proyectos. Hoy en día los visitantes encuentran en el AHAM catálogos en Excel, PDF y Word así como una calidad impresionante de imágenes. Se ha digitalizado a color en 300 ppp y convertido imágenes de los expedientes en PDF con interfaces en html y Word.

    Los investigadores encontrarán una gran diversidad de documentos que complementan la documentación colonial y del siglo XIX que se encuentra en el Archivo General de la Nación (AGN). Hay casi 4,000 documentos relacionados con diligencias y autos matrimoniales además de otros documentos del provisorato de Toluca. Hay visitas pastorales con padrones de confesantes. Hay bastante documentación relacionada con diezmos, conmutaciones de pagos, visitas de las colecturías de diversas parroquias a lo largo del arzobispado, documentación sobre la fábrica de la catedral y sus cuentas, así como las del arzobispado. Para la segunda mitad del siglo XIX y las primeras décadas del siglo XX, se encuentra la documentación del provisorato del arzobispado, abundante correspondencia, cuentas, visitas pastorales, circulares e índices de los negocios y asuntos archivados. Entre los diversos inventarios hay dos que merecen mención. Uno es un inventario de los archivos de las secretarías arzobispales entre 1527 y 1728, que nos permite relacionar la documentación arzobispal del AHAM con la del AGN para determinar qué tanto de la documentación colonial ha sobrevivido a través delos siglos (AHAM, Caja-Libros CL001, exp. 1, 705 fojas). Por otro lado, dividido en dos tomos, podemos encontrar el inventario de la Catedral de México, que contiene el precio en el que fueron valuados (entre 1926 y 1927) herramientas, mobiliario y ornamentos, por la Comisión de Inventarios Federales de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público. Estos datos nos permiten apreciar el trabajo detallado de aquella comisión y la riqueza – expropiada y almonedada - de la cultura material de la Iglesia Catedral de la Ciudad de México (AHAM, Cajas Libros, Caja 58, Libros 5 y 6, 242 y 217 fojas, respectivamente).

    Tal vez, más importante para el investigador que la continuidad y la calidad del trabajo del equipo del AHAM, resulte ser que dentro de sus instalaciones, el investigado se encontrará con un personal atento, sabio y generoso.

    Archivo Histórico del Arzobispado de México. Durango, 90, 1er. piso, Roma Norte, Del. Cuauhtémoc, Cd. Mx., 06700. Tels.5208 3200 ext. 1903. Horario: 9:30- 13:30.

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    El Noreste de luto por la partida de don Israel Cavazos

    Historiadores, cronistas, promotores culturales, educadores, políticos y en general todos los ciudadanos preocupados y ocupados por el desarrollo cultural del noreste lamentamos la partida del historiador Don Israel Cavazos Garza, quien falleció este sábado 5 de noviembre a la edad de 93 años. La vertiginosa ciudad de Monterrey se ha detenido en los pasados días para rendirle honores y rememorar a uno de los historiadores más admirados y queridos.

    Don Israel nació el 2 de enero de 1923, en la entonces villa de Guadalupe al oriente de la ciudad de Monterrey, al pie del emblemático cerro de la silla. Como siempre lo señaló, fue testigo durante su infancia de la desaparición de las antiguas quintas y huertas que caracterizaban a la villa y de la expansión de los barrios de trabajadores de la entonces Fundidora de Fierro y Acero de Monterrey. Fue ante todo un orgulloso guadalupense pues nunca se presentó como regiomontano.

    Según contaba, tenía 18 años cuando inició sus primeros trabajos de investigación histórica en el Archivo de la Catedral de Monterrey. Poco después, en 1944, comenzó su carrera como historiador cuando entró a trabajar en el Archivo Municipal de Monterrey, del que fuera su Director tiempo después. De 1955 a 1975 dirigió el Archivo General del Estado de Nuevo León, y desde ese último año recibió el título de Director Vitalicio Honorario, como reconocimiento a su labor. En 1978 ingresó a la Academia Mexicana de la Historia ocupando el sillón número 21.

    Por más de 70 años, fue un incansable defensor y promotor de los archivos históricos del noreste. Su buen nombre y prestigio, el refinamiento de su trato y su singular humor le permitió allegarse los recursos necesarios para sacar del abandono y descuido en el que se encontraban los acervos históricos, y al mismo tiempo ir sensibilizando a las autoridades sobre su valor y relevancia para la memoria histórica regional.

    Como historiador escribió más de una veintena de libros sobre historia colonial y decimonónica del noreste, ello sin contabilizar sus ensayos y artículos especializados. Posiblemente su obra más admirada fue el Catálogo y síntesis de los protocolos del Archivo Municipal de Monterrey, 1599-1796 por la cual recibió el Premio Atanasio Saravia en 1986. Pero ello está en debate, pues hay quienes se decantan por el Cedulario autobiográfico de pobladores y conquistadores de Nuevo León (1964), entre otras obras.

    Como paciente archivista logró sacar a la luz pública una serie de documentos históricos inéditos, localizados en sus reiteradas excursiones en los archivos locales y en el General de la Nación, como también de los archivos General de Indias, de la Corona de Aragón, de Simancas, de la Biblioteca Británica, entre otros tantos acervos que consultó en el viejo continente. El acervo documental recopilado a lo largo de su vida resultó de gran valor para la historiografía del noreste.

    Don Israel recibió múltiples premios y reconocimientos. Entre los más importantes: en 1982, la Medalla Diego de Montemayor otorgada por el ayuntamiento de Monterrey; en 1986, la Medalla al Mérito Cívico por el gobierno del Estado de Nuevo León; en 1995, el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Historia, Ciencias Sociales y Filosofía; finalmente, fue condecorado en el 2009 con la Insignia de la Orden de Isabel la Católica, en grado de Encomienda, otorgada por el Gobierno de España.

    Su legado en pro del patrimonio histórico regional se transformó en la base del quehacer historiográfico contemporáneo. No hay palabras suficientes para expresar el agradecimiento y la deuda que tenemos la comunidad de historiadores con Don Israel. Que descanse en paz.

    Eva Rivas Sada
    Secretaria Ejecutiva de la Asociación de Historia Económica del Norte de México.

     

     

    Boletín 422

    Enero-febrero 2017

     

     

    Dictámenes de los artículos ganadores (publicados en 2014)

    Historia Cultural

    Mejor artículo:

    Olivier, Guilhem, “Venados melómanos y cazadores lúbricos: cacería, música y erotismo en Mesoamérica”, Estudios de Cultura Náhuatl, n. 47, 2014, pp. 121-168.

    El artículo es una contribución importante para los estudios mesoamericanos en tanto que aporta una interpretación histórico-antropológica que rompe con el paradigma predominante de la cultura del maíz y que posiciona al modelo cinegético dentro de la discusión historiográfica sobre Mesoamérica. El texto analiza minuciosamente y articula de manera magistral datos históricos, arqueológicos y etnográficos, de distinta procedencia, que permiten a su autor ir construyendo su argumento a partir de un hilo conductor: el venado, animal emblemático entre las culturas mesoamericanas, al que el artículo contribuye a dar mayor visibilidad.

    Mejor reseña:

    Jaime Cuadriello, sobre el libro de Lucero Enríquez, Un almacén de secretos. Pintura, Farmacia, Ilustración: Puebla, 1797. Reseña publicada en Estudios de Historia Novohispana, n. 50, enero-junio 2014, pp. 121-168.

    Mención honorífica a reseña:

    Érika Pani, sobre el libro coordinado por Ariadna Acevedo Rodrigo y Paula López Caballero, Ciudadanos inesperados. Espacios de formación de la ciudadanía ayer y hoy n. 251, enero-marzo 2014, pp. 1501-1507.

    Historia política

    Mejor artículo:

    Caroline Cunill, “El uso indígena de las probanzas de méritos y servicios: su dimensión política (Yucatán, siglo XVI)”, Signos históricos, n. 32, julio-diciembre, 2014, p. 14-47.

    Este artículo hace una aportación notable a un tema poco explorado. Se trata de un análisis socio-político y jurídico muy bien concebido y argumentado sobre las probanzas de méritos en el Yucatán del siglo XVI. Un procedimiento cuya efectividad variaba en cada caso por diversos factores, tal como lo refiere la autora. Con   frecuencia  estas peticiones respondían al objetivo por parte de grupos indígenas de mantener ciertos privilegios, pero también a un intento expreso por mantener una memoria histórica permanentemente amenazada.

    Mejor reseña:

    Catherine Andrews, sobre Jaime E. Rodríguez O., We are now the true Spaniards. Reseña publicada en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, n. 48, julio-diciembre, 2014, p. 211-218.

    Historia social

    Mejor artículo:  

    Martha Santillán Esqueda, “Narrativas del proceso judicial. Castigo y negociación femenina en la ciudad de México, década de los cuarenta”, Estudios   de Historia Moderna y Contemporánea de México, n. 48, julio-diciembre de 2014, pp. 157-189.

    La autora trabaja a partir de los documentos de los Procesos del Tribunal Superior de Justicia. Se centra en las narrativas de las mujeres inculpadas y de sus defensores, así como en las estrategias argumentativas de negociación… El análisis del material empírico le permite acceder a los discursos elaborados por estas mujeres para explicar su   propia criminalidad, en los  que  ponen en marcha diversas estrategias para obtener benevolencia de sus juzgadores. El artículo es muy original porque aplica la metodología del análisis del discurso a la documentación de carácter judicial, lo que le permite desentrañar las categorías con las que las propias mujeres y/o defensores conceptúan sus actos, y más aún, rastrear el origen de las categorías: los modelos de femineidad imperantes  en la época, y muy particularmente, las ideas en relación a la maternidad y al papel social de la mujer.

    Mención honorífica:

    Fabiola Bailón Vásquez, “Matronas y burdeles   en la Verde Antequera, 1890-1912. Apropiación, defensa y negociación del comercio sexual tolerado”, Relaciones, n.140, otoño 2014, pp. 295-332.

    Mejor Reseña:

    Romana Falcón, sobre el libro de  Leticia Reina, Indio, campesino y nación en el siglo XX mexicano. Historia e historiografía de los movimiento rurales. Reseña publicada en Historia Mexicana, vol. LXIII, n. 251, enero-marzo, 2014, pp. 1507-1517.

    Teoría de la historia e historiografía

    Premio al mejor artículo:

    Alfonso Mendiola, La amplificatio en el género epidíctico del siglo XVI”, Historia y grafía, no. 43, julio-diciembre, 2014, pp. 103-125.

    El artículo busca esclarecer la forma tanto cognitiva como literaria de los relatos escritos durante el siglo XVI sobre la conquista de México. De antemano sostiene que el estilo literario de esos textos no es simplemente ornamentación, sino que ella condiciona la validación de los enunciados mismos. La investigación se realiza no desde teorías literarias actuales, sino a partir de las retóricas españolas de los siglos XV y XVI. Una de las aportaciones es la de mostrar que esos relatos pertenecen al género epidíctico, es decir, al del elogio o vituperio, uno de cuyos rasgos era la amplificación. Por ese aspecto se entiende redundancia, un elemento propio de las formas de comunicación de las sociedades tradicionales, que no eran capaces de producir variación. El autor muestra en su trabajo que la tensión entre redundancia y variación es lo propio del género epidíctico.

    Mención honorífica:

    Jaime Torres Guillén, “El carácter analítico y político del concepto de colonialismo interno de Pablo González Casanova”, Desacatos, n. 45, mayo-agosto, 2014, pp. 85-98. Historia económica Mejor artículo: Dení Trejo Barajas, “Pugna por el libre comercio en las postrimerías del virreinato: la Nueva Galicia y las Provincias Internas frente a los comerciantes de la ciudad de México, 1811-1818”, Estudios de Historia Novohispana, n. 51, julio-diciembre, 2014, pp. 107-130.

    Historia Económica

    Mejor artículo:

    Dení Trejo Barajas, “Pugna por el libre comercio en las postrimerías del virreinato: la Nueva Galicia y las Provincias Internas frente a los comerciantes de la ciudad de México, 1811-1818”, Estudios de Historia Novohispana, n. 51, julio-diciembre, 2014, pp. 107-130.

    La investigación ofrece un análisis novedoso del periodo de la guerra novohispana. La autora analiza la respuesta, medidas y estrategias de comunidades mercantiles enfrentadas en un periodo de profundas transformaciones en las prácticas económicas, institu-cionales y políticas en el virreinato. Desde esta perspectiva, la guerra ofrece un escenario para recon-figurar los lazos comerciales, abrir nuevos puertos y en general una coyuntura para el surgimiento de nuevos puertos en el pacífico. El artículo se ofrece como un excelente ejercicio metodológico y analítico que considera las prácticas, los marcos institucionales y las coyunturas en el desarrollo del comercio en las primeras décadas del siglo XIX.

    Mejor reseña:

    Ernest Sánchez Santiró, sobre Carlos Marichal y Johanna von Grafenstein (coords.), El secreto del imperio español. Los situados coloniales en el siglo XVIII. Reseña publicada en Historia Mexicana, n. 252, abril-junio, 2014, pp. 256-262.

    Historia del Arte

    Mejor artículo:

    Rebeca Monroy, “Identidades perdidas: Miss México 1928”, Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, n. 104, enero-junio 2014, pp. 127-156.

    El comité de Historia del Arte consideró que el artículo presenta una investigación original que aporta significativamente al campo. El texto es sólido en numerosos aspectos: es novedoso, es maduro, la metodología es consistente, utiliza imágenes que proveen un importante apoyo a la narrativa del artículo, demuestra una profunda y afianzada investigación. El texto es revelador dentro del campo de los estudios de género, pues emplea fuentes novedosas que permiten asomarse a la historia de las mujeres desde la fotografía, los diarios de la época hasta otras fuentes orales y gráficas. Asimismo trata de un sujeto poco considerado en los estudios históricos tradicionales: en este caso, una mujer proveniente de un estrato social bajo que, en 1928, llegó a convertirse en reina de belleza.

    Mejor reseña:

    Luisa Elena Alcalá, sobre El arte de la pintura en Quito Colonial. Reseña publicada en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, n. 105, julio-diciembre 2014, pp. 269-274.

    ¿Dónde estudiar historia en México? Segunda entrega

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    Alrededor de cincuenta instituciones de educación superior en México ofrecen estudios de historia o de humanidades y ciencias sociales con especialidad en historia. En este número publicamos la continuación de la lista de carreras (véase Boletín 419) a cuyas instituciones agradecemos por habernos enviado la información de manera oportuna.

    In memoriam, Jorge Alberto Manrique (1936-2016)

    El 2 de noviembre de 2016 murió el gran historiador Jorge Alberto Manrique, poco tiempo después de que su casa, la Universidad Nacional Autónoma de México, le organizara un merecido homenaje con motivo de sus ochenta años de vida. En efecto, el maestro Manrique nació en el entonces Distrito Federal, el 17 de julio de 1936. Licenciado en Historia por la Universidad Nacional, realizó estudios de posgrado en París y Roma. No parece extraño que su primer trabajo de investigación fuera sobre su natal Azcapotzalco, una tesis de licenciatura que, aunque titulada “Los dominicos y Azcapotzalco”, en realidad estaba dedicada al convento de esa orden. Poco después, pondría atención a la presencia de las culturas indígenas mesoamericanas en el barroco de Nueva España y, a partir de entonces, toda su producción, salvo alguna rara excepción, estaría dedicada a la historia del arte mexicano. Fue profesor en varias instituciones de educación superior, empezando por la Universidad Veracruzana. En El Colegio de México y en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional formó varias generaciones de historiadores. Desde 1968 se integró como investigador del Instituto de Investigaciones Estéticas de la Universidad Nacional, que en el año 2000 lo reconoció con el emeritazgo. Fundador y director de varias instituciones, se le recuerda por el buen trabajo que desempeñó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Veracruzana, en el Museo Nacional de Arte, en el Museo de Arte Moderno y también en la dirección del propio Instituto de Investigaciones Estéticas. Entre 1980 y 1982 formó parte de la Mesa Directiva del Comité Mexicano de Ciencias Históricas. Ocupó el sillón siete de la Academia Mexicana de la Historia. Incansable, lo mismo estudió la obra de Guillermo Kahlo que el manierismo en Nueva España. Publicó varias obras en coautoría, en especial con Teresa del Conde. Reconoció en Edmundo O’Gorman a su maestro y formador. Su vasta erudición contrastaba con el medio acadé-mico actual, cada vez más especializado. Su impronta en los estudios de la historia del arte mexicano será duradera.

    Alfredo Ávila, CMCH.

     

    Boletín 421

    Noviembre-diciembre 2016

     

    Antonio García de León, Premio Clarence S. Haring 2016

    De acuerdo con la página de la American Historical Association, el premio Clarence S. Haring se otorga al autor latinoamericano que haya publicado “el libro más sobresaliente en historia de América Latina en el lustro precedente al año del premio”. En este caso, el premio correspondiente a los años 2011-2015 se otorgó al Dr. Antonio García de León por su libro Tierra adentro, mar en fuera. El puerto de Veracruz y su litoral a Sotavento, 1519-1821, publicado por el Fondo de Cultura Económica en 2011.

    Desde que se estableció el premio Haring en 1963, once historiadores han sido galardo-nados: Daniel Cosío Villegas, Luis González y González, Tulio Halperin-Donghi, Manual Fragi-nals, José Pedro Barrán, Alberto Flores Galindo, João Reis, Hilda Sabato, Marial Iglesias Utset, Walter Fraga Filho y ahora, Antonio García de León.

    “En estos capítulos he tratado de dar un nuevo nombre a muchas cosas conocidas, perdidas ahora en el caos de las generalizaciones, y que, a fuerza de repetirse, se han convertido en verdades. Mucho de la clave del verdadero carácter de esta historia está, sin embargo, en las consideraciones de los hombres de su tiempo y en los giros verbales de la lengua de la tierra acalladas por el peso de la modernidad. Por lo mismo, he intentado sacar de los documentos originales, y de las hablas y consejas locales, el tono y el sabor propio de lo regional...". (García de León, Tierra adentro, p. 17).

    Sobre el libro de García de León

    “Para la historiografía mexicana, el reciente libro de Antonio García de León […] resulta ser una obra imprescindible. Está enmarcada en los estudios históricos de larga duración y propone renovados estilos metodológicos para el quehacer de la historia económica, social, de la vida cotidiana y política. […]”. Reseña de Mario Trujillo publicada en Secuencia, núm. 85, enero-abril 2013.

    “Antonio García de León es uno de los estudiosos que ha dedicado gran parte de sus esfuerzos a analizar el devenir histórico de Veracruz, las relaciones que a través de él se establecieron, las regiones vinculadas e influidas por ese establecimiento, los contextos internacionales en los que se vio integrado, así como su evolución económica, social y cultural”. Reseña de Guadalupe Pinzón Ríos publicada en Estudios de Historia Novohispana, enero-junio 2012, p. 211.

    “…Tierra adentro, mar en fuera puede ser valorado desde por su rítmico y atractivo título, hasta por su aportación implícita a la historia regional y a la ambiental, donde el nicho ecológico veracruzano va mostrando su formación y deformación, producto de una serie de tensiones culturales, políticas, sociales, económicas y meramente geográficas, que le dieron la forma y características actuales. Un libro donde la geografía, una vez más, es una disciplina complementaria de la historia, pero donde lo geográfico permanentemente está presente.” Reseña de Irma Beatriz García Rojas, en la revista Investigaciones Geográficas, núm 76, 2011, p. 147.

     

    Proceso de elaboración y discusión de la Ley General de Archivos Informe de la Mesa Directiva, 14 de diciembre de 2016

    Desde que se integró la actual mesa directiva del Comité Mexicano de Ciencias Históricas, una de sus preocupaciones fue el proceso de creación de la Ley General de Archivos. Al finalizar 2015, recibió copia del anteproyecto de ley elaborado por el Archivo General de la Nación, al que hicimos varios comentarios con el apoyo de colegas y asociaciones civiles.
    En la reunión del Consejo Consultivo del Archivo General de la Nación (en febrero de este año) el presidente y el secretario del Comité hicieron mención de lo anterior y refirieron la preocupación de varios colegas sobre el tema. La directora del Archivo, por su parte, informó que el anteproyecto ya había sido entregado al Senado, de modo que la instancia con la que se debía tratar era el Poder Legislativo.
    Por ello, el presidente del Comité buscó la posibilidad de entrevista con el senador Alejandro Encinas, entonces presidente de la segunda Comisión de Puntos Legislativos, y la senadora Laura Rojas. Tras reuniones en el Senado y en el Centro de Estudios de Historia de México CARSO, se expuso el interés de la comunidad de historiadores en participar en los foros que se realizaran en torno a tan importante asunto (ver Boletín 417). De igual manera, la Mesa Directiva invitó en distintas sesiones a colegas y a las autoridades del AGN para dialogar en torno a los problemas que enfrentamos en materia de archivos y el desarrollo de la propuesta de ley.
    El Comité organizó una jornada titulada “Los historiadores frente a los archivos”, a la que fueron invitados varios colegas y la directora del AGN, quien aceptó participar, aunque después, por motivos de agenda, canceló. El encuentro se realizó el 24 de noviembre de 2016, en el Centro de Estudios de Historia de México CARSO, el día anterior a la asamblea general de instituciones. La reunión permitió conocer cuáles son las experiencias y las expectativas de los historiadores frente a los archivos y la ley que se propone normarlos (cuya iniciativa fue presentada en el Senado el 17 de noviembre).
    En la asamblea celebrada el 25 de noviembre se acordó que el Comité promoviera una serie de puntos, que se señalan al final de este informe, ante los senadores. En consecuencia, el presidente y el secretario del Comité solicitaron participar en la Audiencia Pública organizada por el Senado de la República, que se celebró el 28 de noviembre.
    Los puntos que los historiadores expusieron se pueden resumir en los siguientes:

    • Se reconoce la importancia del señalamiento, en el artículo 36, de que “los documentos contenidos en los archivos históricos son públicos y de interés general” y por tanto “no podrán ser clasificados como reservados o confidenciales”, pero se insiste en que los archivos deben ser designados de forma explícita como “fuente de acceso público”, para emplear los términos de la Ley General de Transparencia y el proyecto que se discute en la Cámara de Diputados de Ley General de Protección de Datos Personales.
    • Consideramos necesario que se establezcan plazos temporales obligatorios (de preferencia, 25 años) para la transferencia de los documentos con valor histórico de los archivos de concentración a los archivos históricos, y por tanto a la protección de datos personales.
    • Reiteramos que la participación de los historiadores es indispensable en la valoración de los documentos en los archivos administrativos prevista en el título tercero.
    • No estamos de acuerdo con el artículo 14 transitorio que prevé que sean valorados en los siguientes dos años, lo que podría suponer su regreso a un archivo de concentración, su destrucción o su sustracción por causas políticas.
    • Nos oponemos a que el Sistema Nacional de Archivos, encabezado por el Archivo General de la Nación, quede bajo la tutela de la Secretaría de Gobernación (artículo 98) y que la dirección del Archivo sea designada por el presidente de la república (artículo 105).
    Cabe señalar que colegas de diversas instituciones participaron activamente, a través del Desplegado publicado en El Universal y en La Jornada Maya, así como en los medios públicos de comunicación para expresar nuestras opiniones. Varias instituciones hicieron pronunciamientos sobre la iniciativa, incluidos la Asociación de Archivos y Bibliotecas Privados, El Colegio de México, el Consejo Técnico de Humanidades de la UNAM, y el Colegio de Personal Académico del Instituto de Investigaciones Históricas de la misma Universidad. Desde la presentación de la iniciativa de Ley, la página web del Comité ha procurado dar seguimiento y difusión a cada uno de estos pronunciamientos y artículos de opinión.
    Asociaciones civiles, como Artículo 19 y la Red por la Rendición de Cuentas han participado muy de cerca con integrantes de la Mesa Directiva del Comité, así como con académicos de la Universidad Nacional Autónoma de México y de El Colegio de México para hacer sugerencias a los senadores que presentaron la iniciativa, para mejorarla.
    El resultado, hasta ahora, es que la ley no se presentará al pleno en este periodo de sesiones, lo que nos dará más tiempo para continuar con el trabajo, la reflexión y las propuestas. El objetivo es que haya una ley que permita la transparencia y el acceso irrestricto a los archivos. El objetivo es seguir contribuyendo a la construcción de una memoria histórica plural. Por eso, necesitamos seguir haciendo presencia en las semanas siguientes.
     En la Mesa Directiva del Comité Mexicano de Ciencias Históricas estamos convencidos de que esta es una oportunidad para que las autoridades y la sociedad misma conozcan la importancia de nuestro trabajo, y para toda la comunidad que realiza labores de docencia e investigación en Historia, para hacer un compromiso con esa misma

     VER SECCIÓN LEY GENERAL DE ARCHIVOS

    Los historiadores frente a los archivos Foro celebrado el 24 de noviembre de 2016

    El día 24 de noviembre se llevó a cabo el foro “Los historiadores frente a los archivos”, organizado por el Comité Mexicano de Ciencias Históricas y celebrado en el Centro de Estudios Históricos de Historia de México CARSO, gracias a la gentileza de su director, el Dr. Manuel Ramos Medina.
    El evento, dividido en dos mesas, representó un espacio para que los participantes compartieran al público sus experiencias en la consulta de archivos históricos y las dificultades que han encontrado para consultar algunos documentos en el marco de la vigente Ley Federal de Archivos, sobre todo por las interpretaciones diversas que de ella hacen los propios archivos.
    Durante la primera mesa, el Dr. Andrés Ríos narró las dificultades que encontró al querer consultar información del Archivo de la Secretaría de Salud sobre casos clínicos de las décadas de 1940 y 1950. A pesar de la buena voluntad de los directivos del acervo, el Dr. Ríos explicó que debido a una interpretación de la ley de protección de datos personales, tuvo que solicitar una autorización formal que llegó a la Suprema Corte de Justicia y retrasó su investigación durante casi un año. Por su parte, la Dra. Celaya refirió los problemas que sortean cotidianamente los archivos estatales y locales en Veracruz, así como las inconsistencias que notó entre las necesidades de los archivos y las propuestas de la iniciativa de Ley General de Archivos. La historiadora contrastó las facilidades de consulta que dan algunos archivos (consulta irrestricta, posibilidad de fotografiar, etc.) con las dificultades que hay en otros por la protección de datos personales. Dio también una idea de la riqueza del archivo municipal de Xalapa y el Archivo General del Estado de Veracruz, así como de las cuantiosas pérdidas ocasionadas por el clima, la falta de recursos, escasez de personal, proyectos fallidos de digitalización y otra serie de problemas recurrentes. Finalmente, en esta misma mesa, la Dra. Aurora Gómez Galvarriato nos compartió, en su experiencia como ex directora del Archivo General de la Nación, las contradicciones de la ley de protección de datos personales, los esfuerzos por hacer autónomo al AGN y la falta de un presupuesto adecuado para llevar a cabo labores de resguardo, capacitación y digitalización de documentos.
    La segunda mesa abrió con la colaboración del Dr. Joel Blanco, archivonomista y catedrático de la Universidad de Puerto Rico, quien expuso los avatares del archivo de ese país en el tránsito de la dependencia española a la de Estados Unidos y después en el tránsito al sistema del “Estado libre asociado”. Blanco señaló las pérdidas irreparables de documentación, las dificultades jurídicas que enfrenta el Archivo General por su falta de autonomía, de personal y de una ley que facilite la transferencia y la organización de información del siglo XX. En su intervención, la maestra Ana Cristina Ruelas, directora para México y Centroamérica de Artículo 19 (asociación internacional por el derecho a la información) advirtió los riesgos de establecer un sistema de archivos bajo la tutela de una secretaría de Estado e hizo un llamado a pensar en los archivos no sólo como depósito de memoria histórica, sino como fuente de respuestas para la justicia social. Por último, el Mtro. César Valdez nos relató sus vicisitudes en las galerías 1 y 2 del Archivo General de la Nación, mostrándonos con imágenes, ejemplos del testeo de documentos, que con la finalidad de borrar datos personales dejan inservibles cartas privadas, fotografías, comunicados, informes policiacos e incluso publicaciones periódicas que pueden consultarse en hemerotecas públicas. El Foro concluyó con la participación de preguntas y observaciones del público sobre la iniciativa de la Ley General de Archivos y sus posibles implicaciones en la consulta documental.

    Palabras en representación de los premiados

    Martha Santillán Esqueda
    Ganadora del premio al mejor artículo de 2014 en la categoría de “Historia social”

    Un día como hoy, en 1981, fueron asesinadas las hermanas Mirabal durante la dictadura de Leónides Trujillo en República Dominicana. Desde entonces, cada 25 de noviembre se celebra el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Aquel asesinato y el consecuente rechazo a la violencia contra las mujeres, que se conmemora año tras año, evidencia que la historia y el presente están imbricados y cruzados por las mismas preocupaciones, en este caso la preocupación por la violencia y, en particular, por aquella relacionada con las mujeres.
    La historia nos ayuda a comprender la experiencia humana en el tiempo. Es el arte, dice Jurandir Malerba, de situar las memorias. Recuperar el pasado nos compete porque sabemos que nos configura. La forma que adquiere el presente se conforma en la memoria —o en la memoria y sus olvidos, podríamos precisar. Nuestra identidad como sujetos, como sociedad, como nación, se encuentra enraizada en el pasado; es por ello que los vestigios del pasado son un patrimonio, ya que en última instancia nos explican.
    Así pues, la importancia del evento que nos reúne este día, la entrega de premios a los mejores artículos y reseñas del 2014 por parte del Comité Mexicano de Ciencias Históricas, contribuye indudablemente a cultivar ese arte de situar las memorias. Para ello, para situar las memorias, para estructurar los vestigios, los recuerdos, el historiador (o aquellos, quienes aunque no sean parte del gremio, buscan explicaciones del presente en el pasado), se sirven de los rastros localizados en documentos diversos, generalmente concentrados en acervos. Todas las publicaciones que son reconocidas este día fueron posibles porque contaron con materiales para llevar a cabo la afanosa tarea de recuperar y entender el pasado, esto es, buscar, encontrar, reflexionar, hacer preguntas, esclarecer procesos, reconocer contextos, ofrecer respuestas.
    Hace unos días muchos historiadores, investigado-res de otras disciplinas, asociaciones diversas y personas en general firmaron desplegados y peticiones dirigidos al Senado de la República, a la dirección del Archivo General de la Nación y a la opinión pública, en los cuales se evidencia una preocupación ante la iniciativa de La ley General de Archivos presentada el 17 de noviembre pasado, y que pone en riesgo el libre acceso a documentos históricos y, con ello, “a la construcción de una memoria plural e incluyente”, como se puede leer en un desplegado. Por ejemplo (y haré referencia a una de las preocupaciones que me parece por demás inquietante), esta Ley propone que el Sistema Nacional de Archivos, encabezado por el Archivo General de la Nación, quede bajo la tutela de la Secretaría de Gobernación y que la dirección del Archivo sea designada por el presidente de la República, lo cual implicaría que la construcción de la memoria histórica quedase supeditada a intereses políticos.
    Insisto: los trabajos que hoy se reconocen no hubieran llegado a buen puerto si los investigadores nos hubiésemos enfrentado con documentos censurados, mutilados, tachados o, en el peor de los casos, ocultos tras complejas instancias administrativas y políticas. Todo ello no hace más que apartarnos de las huellas de nuestra memoria, de huellas que están ahí para ser reconstruidas y que nos permitan posicionarnos de una manera más plural, copiosa y comprensiva en el presente.
    Quiero destacar que es fundamental valorar la labor del Comité Mexicano de Ciencias Históricas para la realización de estos premios, labor que implica la selección de las investigaciones galardonadas entre cientos de artículos publicados. Ello es muestra indudable de que el trabajo colegiado y el diálogo entre pares es la base fundamental para la construcción del conocimiento histórico.
    La existencia de estos premios afirma la relevancia de la maravillosa tarea de recuperación y comprensión del pasado que hacemos los historiadores. Y, en este sentido, también nos hace recordar la importancia del proceso de la creación historiográfica y de la difusión del conocimiento histórico a través de revistas especializadas. Este tipo de publicaciones fortalece a todas luces el diálogo académico, no sólo porque los trabajos publicados pasan por procesos de lecturas serias y comprometidas entre pares para su mejora, o porque llegan a ser leídos por colegas y estudiantes, sino también porque hoy en día gracias a las nuevas plataformas mediáticas como internet, las revistas han ido encontrando en la digitalización una excelente herramienta para alcanzar públicos más diversos y amplios, incluso fuera del país, con lo cual la expansión del conocimiento ha traspasado fronteras insospechadas hasta hace unos cuantos años.
    En un momento donde cada vez más se cierran los espacios para las publicaciones impresas, y en un momento donde las plataformas digitales se han convertido en herramienta casi imprescindible para la difusión, premios como los otorgados el día de hoy contribuyen a ampliar y a mejorar las investigaciones, en tanto que avalan la calidad y la originalidad de la labor historiográfica, a la vez que se va reconociendo la importancia de temáticas poco exploradas pero relevantes tanto para la historia como para los tiempos presentes. Y aunque seguramente es mera coincidencia que la celebración sea hoy, 25 de noviembre, día en que se recuerda a las hermanas Mirabal, llama la atención que entre los trabajos que se premian en esta ocasión por parte del Comité, destaque la presencia de investigaciones que buscan comprender los procesos que desde antaño han enlazado la violencia con las mujeres, ya sea cometida contra ellas o por ellas.
    Para terminar diré que me siento muy honrada de que se me haya brindado la oportunidad de agradecer ante todos ustedes la importante labor realizada por el Comité Mexicano de Ciencias Históricas, y sobre todo para poder extender públicamente mis más sinceras felicitaciones a todos y cada uno de mis colegas premiados por su dedicación en la creación de una historiografía de calidad que siga invitándonos al diálogo y al crecimiento tanto académico como social.

    Los premios a los mejores artículos y reseñas del 2014 se entregaron el 25 de noviembre de 2016. En el número siguiente publicaremos los dictámenes. La lista de ganadores puede verse en la página de internet del Comité.

     VER LISTA DE PREMIOS

     

    Boletín 420

    Septiembre-octubre  2016

     

    El proyecto de Ley General de Archivos

     

    ¿Archivos en riesgo? Carta enviada a la Comisión del Senado que revisa la Ley General de Archivos

    Estimado señor senador: 

    A través de diversos medios de comunicación se ha difundido la noticia de que próximamente se presentará la iniciativa del proyecto de Ley General de Archivos. Entiendo que la directora del Archivo General de la Nación ha intervenido de manera activa en la elaboración del ante-proyecto y que se han realizado consultas con académicos y especialistas en acceso a la información. En el mismo espíritu de contribuir con opiniones de académicos al proceso legislativo, en diciembre de 2015 envié una carta con las preocupaciones del Comité Mexicano de Ciencias Históricas y, al mismo tiempo, una carta con firmas de numerosos historiadores, que expresaban nuestras preocupaciones en torno a la normatividad en materia de archivos históricos.

    Como usted bien sabe, los archivos son el principal repositorio de información con el que contamos los historiadores para realizar la labor que la sociedad nos ha encomendado, al tener resguardados documentos de todo tipo que permiten sostener, modificar o rechazar las hipótesis que nos planteamos acerca de la realidad histórica de nuestras comunidades, nuestros estados, nuestro país y del mundo. No hay duda de la importancia que desempeñan los estudios historiográficos en la comprensión de nuestro presente, así como tampoco que sin la consulta abierta, sin reservas, y con los cuidados precisos de los archivos, no es posible hacer ese trabajo.

    Por ello, en el Comité Mexicano de Ciencias Históricas consideramos de enorme importancia que la Ley General de Archivos reconozca, de manera explícita, en alguno de sus artículos, que:

    Los documentos contenidos en archivos históricos, son públicos y de interés general y no podrán ser clasificados como reservados ni confidenciales, por lo que el acceso a ellos se efectuará conforme al procedimiento que establezcan los propios archivos para su conservación, garantizando y facilitando la consulta.

    Lo anterior no se opone, por supuesto, a que reconozcamos que hay documentos que por diversas razones deben permanecer resguardados y clasificados como confidenciales por determinado tiempo, incluso por décadas, pero consideramos que una vez que los documentos sean depositados para su resguardo en los archivos históricos, ya no deben ser susceptibles de clasificarse como reservados ni confidenciales. Lo anterior, sin duda, evitará que información resguardada en los archivos históricos pueda ser negada a los investigadores con el argumento de que contienen información personal y, por lo mismo, confidencial (como pudieran ser todos los procesos judiciales preservados desde el siglo XVI) o que atienden a asuntos de decisiones de Estado, y de esa forma ser considerados como reservados (aunque se refieran a asuntos de relaciones diplomáticas del siglo XIX, por poner un ejemplo).

    Agradezco las atenciones que pueda dar a esta carta, y quedo a sus órdenes para cualquier consulta que usted quiera plantearme.

    Atentamente.—Dr. Alfredo Ávila. Presidente del Comité Mexicano de Ciencias Históricas.

    La carta anterior fue enviada al senador Alejandro Encinas en el mes de agosto, cuando presidía la Segunda Comisión de Estudios Legislativos, encargada de revisar la propuesta de Ley.

    Sin derecho a la memoria. La obstrucción a las fuentes históricas por el abuso de la protección de datos personales

    Aurora Gómez Galvarriato
    El Colegio de México

    En las últimas décadas ha habido en el mundo un retroceso en el acceso a la información que ha encontrado como excusa la protección de los datos personales. Esto ha sido particularmente grave en países como Rusia, que han vivido pérdidas democráticas y se han tornado cada vez más autoritarios. Un fenómeno similar lo estamos viviendo en México y podría materializarse si se llegan a promulgar la Ley General de Protección de Datos Personales en Posesión de Sujetos Obligados tal y como ha sido ya aprobada por el Senado, y la Ley General de Archivos de acuerdo con la propuesta que ha enviado a él la Secretaría de Gobernación y que sigue en discusión en dicha Cámara. Debido a que las leyes de transparencia establecen restricciones temporales al acceso a los documentos reservados por razones de seguridad nacional u otras similares, pero no establecen temporalidad para la restricción a su acceso por razones de “confidencialidad,” la protección de datos personales se ha convertido en la puerta trasera del gobierno para limitar efectivamente el acceso a la información, permitiéndoles al mismo tiempo dar la apariencia de apertura.

    La Ley General de Transparencia y Acceso a la Información Pública, promulgada el 4 de mayo de 2015, y la ya mencionada propuesta de Ley General de Protección de Datos Personales, cuyo dictamen ha sido recientemente aprobado en la Cámara de Senadores y está en revisión en la Cámara de Diputados, representan un grave peligro para el quehacer del historiador y la construcción de la memoria histórica. Este conjunto de disposiciones legales pone serias limitaciones tanto al acceso a los documentos que se encuentran resguardados en los archivos históricos, como a la transferencia de nuevos documentos a dichos acervos. La propuesta de Ley General de Archivos que ha enviado la Secretaría de Gobernación al Senado no sólo no corrige los problemas que estas leyes generarían al acceso a los archivos históricos, sino que incluso los acrecienta.

    Este retroceso es gravísimo pues la apertura de los archivos históricos al público durante el siglo XIX representó el primer paso hacia el acceso a la información de los ciudadanos tras el triunfo de los ideales republicanos, ilustrados y liberales que surgieron a raíz de la Revolución Francesa, y la independencia de los países en América. Las leyes de transparencia y acceso a la información promulgadas en los distintos países a partir de la segunda mitad del siglo XX y en México en 2002 buscaron ampliar el acceso ciudadano incluso a aquellos documentos que se encontraran en los archivos administrativos (de trámite y concentración). Sin embargo, este proceso está siendo revertido aprovechando el derecho a la protección a la privacidad, en la medida en que sus regulaciones no contemplan límites claros a su ámbito temporal.

    Para el historiador el acceso a los documentos de archivo es tan importante como un piano al pianista, y son justamente los datos personales incluidos en dichos documentos lo que dan mayor valor histórico a los documentos. El perjuicio que la protección indefinida de los datos personales causa al acceso a los documentos limita el trabajo de los historiadores, y deja a la ciudadanía vulnerable ante la tergiversación de la memoria histórica con fines políticos.
    La Ley General de Transparencia establece en su artículo 116 que se considera como información confidencial la que contiene datos personales concernientes a una persona identificada o identificable, que ésta no estará sujeta a temporalidad alguna y que sólo podrán tener acceso a ella los titulares de la misma, sus representantes y los Servidores Públicos facultados para ello.

    Establece también, en su artículo 120, que para que los sujetos obligados puedan permitir el acceso a información confidencial requieren obtener el consentimiento de los particulares titulares de la información salvo en algunas excepciones, por ejemplo cuando la información se encuentre en registros públicos o en fuentes de acceso público.

    Por su parte, el dictamen de la Ley General de Protección de Datos Personales, aprobado por la Cámara de Senadores recientemente y en revisión en la Cámara de Diputados, define “datos personales” como “cualquier información concerniente a una persona física identificada o identificable”, considerando “que una persona es identificable cuando su identidad pueda determinarse directa o indirectamente a través de cualquier información”. Al mismo tiempo, define como “datos personales sensibles” “aquellos que se refieran a la esfera más íntima de su titular, o cuya utilización indebida pueda dar origen a discriminación o conlleve un riesgo grave para éste. De manera enunciativa más no limitativa, se consideran sensibles los datos personales que puedan revelar aspectos como origen racial o étnico, estado de salud presente o futuro, información genética, creencias religiosas, filosóficas y morales, opiniones políticas y preferencia sexual” (artículo 3º).

    Al igual que la Ley General de Transparencia, la Ley General de Protección de Datos Personales exige el consentimiento del “titular” para el “tratamiento” de sus datos personales, con algunas excepciones, como la de que los datos en cuestión figuren en fuentes de acceso público (artículo 22).
    El problema es que la propuesta de ley únicamente considera las siguientes como “fuentes de acceso público” (artículo 5):

    I. Las páginas de internet o medios remotos o locales de comunicación electrónica, óptica y de otra tecnología siempre que el sitio donde se encuentren los datos personales esté concebido para facilitar información al público y esté abierto a la consulta general.
    II. Los directorios telefónicos en términos de la normativa específica
    III. Los diarios, gacetas o boletines oficiales, de acuerdo con su normativa
    IV. Los medios de comunicación social, y
    V. Los registros públicos conforme a las disposiciones que resulten aplicables.

    Como se puede apreciar, en ningún caso se menciona a los archivos históricos.
    Por otra parte, esta propuesta de ley conlleva el grave riesgo de que los documentos con datos personales puedan ser destruidos, ya que su artículo 23 señala que han de suprimirse o bloquearse los datos personales de los documentos “cuando los datos personales hayan dejado de ser necesarios para el cumplimiento de las finalidades previstas en el aviso de privacidad y que motivaron su tratamiento conforme a las disposiciones que resulten aplicables”.
    Enseguida, la propuesta señala que “los plazos de conservación de los datos personales no deberán exceder aquéllos que sean necesarios para el cumplimiento de las finalidades que justificaron su tratamiento, y deberán atender a las disposiciones aplicables en la materia de que se trate y considerar los aspectos administrativos, contables, fiscales, jurídicos e históricos de los datos personales”.

    Si bien este artículo sugiere el que los documentos puedan tener fines históricos, al no establecer claramente que los datos personales de los documentos no deben suprimirse antes de que hayan sido sujetos a una valoración que determine si poseen valor histórico, esta disposición puede generar que los documentos con datos personales (en papel o electrónicos) sean rutinariamente destruidos o borrados de los sistemas, sin siquiera contemplar si tenían o no valor histórico.
    Finalmente, el dictamen de Ley establece reglas estrictas en cuanto a la transferencia de datos personales. El artículo 65 señala que “toda transferencia de datos personales, sea ésta nacional o internacional, se encuentra sujeta al consentimiento de su titular, salvo las excepciones previstas en los artículos 22, 66 y 70 de esta Ley”. Y en el artículo 67 indica que “cuando la transferencia sea nacional, el receptor de los datos personales […] se compromete a garantizar su confidencialidad y únicamente los utilizará para los fines que fueron transferidos [sic.] atendiendo a lo convenido en el aviso de privacidad que le será comunicado por el responsable transferente”.

    Si bien el artículo 70 prevé algunos casos en los que el responsable puede “realizar transferencias de datos personales sin necesidad de requerir el consentimiento del titular”, entre éstos no figuran las posibles transferencias de documentación de un archivo de concentración a un archivo histórico. Esta omisión impediría que los archivos históricos se fueran nutriendo de los documentos que deben pasar a dichos repositorios para su conservación permanente.

    Si la Ley General de Datos Personales llegara a aprobarse en el estado en que se encuentra generaría una serie de dificultades para el funcionamiento y consulta de los archivos históricos. Aun en el caso de que la Ley General de Archivos se avocara a corregirlas, se abriría innecesariamente un campo de posibles contradicciones entre ambas leyes, con el riesgo de que el acceso a los documentos localizados en los archivos históricos se restrinja.
    Un problema adicional es que la propuesta de Ley General de Archivos que han hecho la Secretaría de Gobernación y el Archivo General de la Nación al Senado ni siquiera procura resolver las dificultades mencionadas.

    Es necesario, pues, que en el artículo 5 de la Ley General de Datos Personales se incluyan los archivos históricos como fuente de acceso público. Sería también importante que el artículo 22 de la misma ley incluyese como una excepción a la obligación del consentimiento del titular, los casos en los que “se trate de información relacionada con violaciones graves a los derechos humanos o delitos de lesa humanidad”.
    Finalmente, es necesario establecer fechas límite a la transferencia de documentos de los archivos de concentración a los históricos, pues de otra manera dichas transferencias se postergarían indefinidamente y aumentaría el riesgo de pérdidas documentales.
    En este sentido, y tomando en cuenta la experiencia internacional para fijar estas fechas límite, propongo que el artículo 70, que permite al responsable hacer transferencias de datos personales sin necesidad de consentimiento del titular, incluya la siguiente causal:

    -Cuando se trate de una transferencia de documentos históricos de los archivos de concentración de los sujetos obligados a los archivos históricos, una vez que dichos documentos hayan cumplido 30 años de haber sido producidos.

    En caso de que el sujeto obligado (la dependencia productora de los documentos) considere que en los mismos existen datos personales sensibles y que por tanto el plazo de 30 años es muy corto, sería necesario establecer un procedimiento mediante el cual la dependencia solicitara al organismo garante aplicar la prueba de interés público (de acuerdo a la Ley General de Transparencia). El organismo garante tendría la obligación de establecer un plazo para la transferencia de dichos documentos a los archivos históricos que no podrá exceder un determinado número de años (70 por ejemplo) de haber sido producidos. Y debería de contemplarse un procedimiento para que los sujetos interesados en consultar la información puedan solicitar un recurso de inconformidad en contra de las resoluciones emitidas por los organismos garantes de acuerdo a la Ley General de Transparencia.

    Asimismo, en el artículo 23 de la Ley General de Datos Personales debe establecerse explícitamente que no pueden suprimirse los datos personales de los documentos que aún no hayan sido valorados archivísticamente. Esto impediría que se destruyeran documentos con valor histórico por el simple hecho de contener datos personales.

    Finalmente es necesario que en la Ley General de Archivos que habrá de aprobarse quede claramente establecido que:

    -los archivos históricos son fuentes de acceso público por lo que sus documentos no podrán considerarse ni reservados ni confidenciales.
    -que el proceso de valoración documental debe ser realizado por un comité multidisciplinario que necesariamente incluya por lo menos a un historiador, preferentemente especialista en la materia a la que se refieren los documentos,
    -que los documentos públicos que hayan sido reservados en términos de la Ley General de Transparencia sean considerados de valor histórico.
    -que los documentos históricos en archivos de concentración deben transferirse a los archivos históricos después de 30 años de haber sido producidos. En caso de considerarse que poseen datos personales sensibles el sujeto obligado debe solicitar una prueba de interés público al órgano garante para extender al plazo de la transferencia, el cual no podrá exceder de 70 años. El particular tendrá derecho a someter ante el INAI un recurso de inconformidad sobre estas resoluciones.
    -Debe incluirse transitorio que señale que todos los documentos localizados en los archivos históricos al momento de la promulgación de la ley serán considerados documentos históricos en términos de la Ley.

    Exhorto dirigido a senadores y senadoras que conforman la Mesa Directiva, la Junta de Coordinación política y las Comisiones Dictaminadoras de la LXIII Legislatura:

    En octubre de este año el Congreso de la Unión cumplió un año y ocho meses de retraso en el cumplimiento de los plazos establecidos por la reforma constitucional en materia de transparencia y acceso a la información que mandataban la promulgación de una Ley General de Archivos. Esta reforma estableció que dicha ley debía normar la organización y administración homogénea de los archivos en los tres órdenes de gobierno para determinar las bases de organización y funcionamiento del Sistema Nacional de Archivos.

    La gestión de los archivos públicos es condición indispensable para la materialización del derecho de acceso a la información y el deber de rendición de cuentas. Asimismo, una incorrecta gestión puede minar la producción académica, histórica e investigativa. La gestión documental se refiere a documentos que testifican las decisiones públicas, tanto del pasado como del presente. De ahí la urgencia de una norma general y de un sistema nacional que se articule con los sistemas nacionales de fiscalización, transparencia y combate a la corrupción.

    Los archivos son fuente imprescindible para la comprensión de la historia, para la formación de las memorias colectivas y la definición de las identidades. Sin los documentos que albergan no es posible elaborar una explicación completa del pasado y del presente del país, ni proyectar su futuro. No obstante, su relevancia no ha sido debidamente reconocida por el Congreso ni por la Presidencia de la República.

    Desde inicios de 2016 se conformó un grupo plural de trabajo entre organizaciones civiles, expertos en archivística y senadores, dedicado a la redacción de propuestas para una iniciativa que responda a las necesidades en la materia. Sin embargo, por razones desconocidas, las propuestas trabajadas se encuentran detenidas y no se ha presentado formalmente una iniciativa en las comisiones legislativas. Por ello, exhortamos a las comisiones responsables, Anticorrupción y participación ciudadana, Gobernación y Estudios Legislativos Segunda, a presentar y dictaminar cuanto antes una Ley General que contemple lo siguiente:

    1. El modelo de rectoría del sistema nacional de archivos debe tener como elemento principal la especialidad técnica. El conocimiento sobre los archivos es fundamental para construir los lineamientos nacionales en la materia. Afortunadamente, el país tiene experiencia suficiente para echar a andar el sistema nacional. Instituciones como el Archivo General de la Nación (AGN) tienen la capacidad, la profesionalización y los conocimientos técnicos para enfrentar el gran reto. Por ello, la Secretaría de Gobernación no debe de ser la instancia encargada de establecer los lineamientos, disposiciones y diseño de herramientas de consulta, para que la materia archivística no se diseñe a partir de criterios políticos sino del conocimiento técnico que atienda a las necesidades del país.

    2. La capacidad de acción del AGN ante nuevas obligaciones no ha sido considerada en los proyectos que se han discutido en mesas técnicas ni tampoco en el proyecto del presupuesto que deberá ejercerse en 2017. En éste último, lejos de fortalecer al AGN, se propone una reducción presupuestal de más del 78 por ciento (de 321.2 millones a 67.5 millones). Si las atribuciones con las que ya cuenta por la Ley Federal de Archivos no han podido ser cumplidas a cabalidad por sus limitaciones operativas y presupuestarias, el panorama frente a futuras obligaciones es inquietante.

    3. En congruencia con la normatividad en materia de transparencia y acceso a la información aprobada hasta ahora, los archivos históricos deben conservar su carácter público. Cualquier restricción para el acceso a los archivos históricos debe ser eliminada sin ambigüedades, es decir, los documentos históricos no pueden ser considerados información reservada ni confidencial. De igual forma, es necesario garantizar mecanismos y plazos de transferencia secundaria para que todos los archivos de interés público puedan estar a disposición de la ciudadanía.

    Exhortamos a que este debate suceda cuanto antes, públicamente y escuchando las voces de las y los expertos. Los archivos son un tema tan importante que merece una amplia y pronta deliberación. Nuestro país tiene experiencia, tiene profesionales de los archivos y propuestas con calidad técnica que merecen ser consideradas y discutidas en un debate nacional similar a los que han sucedido en otros procesos de reforma. Sin reglas técnicas de archivos, es decir, lineamientos claros, homogéneos y basados en la archivística, el país corre el riesgo de ver fracasar a los sistemas nacionales ya aprobados, pues sin documentos que contengan la memoria y evidencia de las decisiones y actos de gobierno, es materialmente imposible que exista la transparencia y el acceso a la información como también será imposible asignar responsabilidades por actos de corrupción e impunidad. […]

    FIRMAN:
    Abogadas y Abogados para la Justicia y los Derechos Humanos, Alianza Cívica, Alternativas y Capacidades, Archiveros sin Fronteras Internacional, ARTICLE 19 Oficina para México y Centroamérica, Casa del Migrante Saltillo (Frontera con Justicia), CCiudadano Construcción y articulación de lo público, Centro de Derechos Humanos de la Montaña Tlachinollan, Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de las Casas, Centro de Derechos Humanos Fray Francisco de Vitoria, Centro Nacional de Comunicación Social (CENCOS), Centro para el Desarrollo Integral de la Mujer, Ciudadanos en Apoyo a los Derechos Humanos AC (CADHAC), Colectivo Ciudadanos por Municipios Transparentes (CIMTRA), Colectivo por la Transparencia, Colectivo contra la Tortura y la Impunidad, Colegio Nacional de Archivistas, Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos, Comité Mexicano de Ciencias Históricas, Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noreste, Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, Cultura Ecológica, DECA – Equipo Pueblo, Equis Justicia para las Mujeres, Escuela Mexicana de Archivos, Foro para el Desarrollo Sustentable, Fundación Arcoiris, Fundar Centro de Análisis e Información, Fundación Pensamiento Libre, Gente Diversa de Baja California, Gestión Social y Cooperación (GESOC), Greenpeace México, Horizontal, Inclusión y Equidad Consultora Latinoamericana, Indignación Promoción y Defensa de Derechos Humanos, Iniciativa Ciudadana y Desarrollo Social INCIDE Social, Iniciativa Ciudadana para la Promoción del Diálogo, Iniciativas Humanas y Sociales, Información Accesible y Rendición de Cuentas (IARAC), Iniciativa Sinaloa, Instituto de Estudios y Divulgación sobre Migración, Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir (ILSB), México Infórmate, Participando por México, Programa Interdisciplinarios en Estudios Migratorios CIDE, Red Consejo Ciudadano a la Contraloría, Red Solidaria Década contra la Impunidad, Red para la Transparencia Activa, Son Tus Datos (Artículo 12), Sonora Ciudadana y Visión Legislativa.

    (Siguen firmas a título personal)

    La carta se entregó al Senado de la República y se publicó en H México el día 20 de octubre de 2016.

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    Boletín 419

    Julio-agosto 2016

     

    Directorio de fuentes digitales

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    El Directorio de Fuentes Archivísticas y Bibliográficas en Línea, que realicé en el periodo de octubre 2014 a septiembre 2015, recibió el apoyo del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) durante la Estancia Posdoctoral Vinculada al Fortalecimiento de la Calidad del Posgrado Nacional, llevada a cabo en la Maestría en Historia (Estudios Históricos Interdisciplinarios) de la Universidad de Guanajuato.
    La elaboración de este Directorio partió de la idea de que en las últimas tres décadas, la investigación histórica presencial en archivos, bibliotecas y centros de documentación se ha visto beneficiada por proyectos de digitalización de sus acervos. Esta tendencia a nivel nacional y mundial ha propiciado una transformación en la manera tradicional como se accede a fuentes documentales y bibliográficas. Esto ha hecho que los historiadores o académicos replanteen su metodología de investigación, optimicen sus tiempos dedicados a la consulta de libros y documentos, reestructuren la planeación de sus viajes para ir a los archivos o bibliotecas dentro o fuera de su lugar de residencia y modifiquen la forma como buscan, analizan y recaban su información impresa o electrónica.
    El objetivo específico de este proyecto fue identificar portales web de archivos, bibliotecas, centros de documentación, universidades o instituciones públicas y privadas nacionales y extranjeras que en las últimas dos o tres décadas han digitalizado parte de sus acervos y colecciones. La finalidad fue también registrar de forma estandarizada estas fuentes documentales y bibliográficas para difundirlas y promover su uso por tratarse de recursos digitalizados accesibles en internet.
    El resultado final de este Directorio arrojó un total de 101 registros de instituciones, proyectos o portales mexicanos, de América Latina, Europa y de los siguientes países: Australia, Brasil, Colombia, Chile, Ecuador, Estados Unidos, España, Francia, Italia, Irlanda, Reino Unido, República Dominicana, Suecia, Suiza y Venezuela. Estos sitios ofrecen recursos digitalizados en su mayoría de acervos bibliográficos y archivísticos (documentales, hemerográficos, fotográficos, de sonido o videográficos), al igual que colecciones de museos. Entre ellos se incluyeron portales de Archivos y Bibliotecas Nacionales, Universidades públicas y privadas, blogs personales y sitios creados por académicos, grupos de investigadores o instituciones de investigación.
    Al concluir este proyecto, la fantasía o mito de que hoy todo está en línea, en comparación con el estado actual que guarda la digitalización de los archivos y bibliotecas para su acceso en internet, permitió constatar que si bien ya existen millones o billones de imágenes digitales en línea para su consulta pública, éstas constituyen a la fecha una parte mínima del total de piezas originales existentes en los archivos y las bibliotecas a nivel nacional y mundial. En el caso mexicano, por ejemplo, el Directorio reunió información de tan sólo 35 registros, la mayoría de instituciones que, en comparación con el volumen total de sus acervos, ofrecen un porcentaje muy bajo en digitalizaciones accesibles en sus portales web. Por esta razón, se pudo constatar que si bien ya hay un avance considerable en materia de digitalización de colecciones, es un hecho que la investigación bibliográfica y documental a realizar en México necesariamente se debe seguir haciendo directamente en las salas de consulta de los archivos y de las bibliotecas. Y algo similar ocurre en el caso de las colecciones digitalizadas de otros países o regiones.

    Yolia Tortolero Cervantes
    Archivo Histórico, A. G. N.

    Una base de datos para la historia demográfica

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    Esta base de datos sobre mortalidad humana (The Human Mortality Database, en adelante: HMD) es un esfuerzo conjunto del Departamento de Demografía de la Universidad de California y el Instituto Max Planck de Investigación Demográfica en Rostock. La base es financiada parcialmente por el gobierno de los Estados Unidos a través del Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento (National Institut on Aging), y recibe apoyo y asistencia técnica de numerosos colaboradores alrededor del mundo. Su director es John R. Wilmoth, de la Universidad de California; y el subdirector Vladimir Shkolnikov, del Instituto Max Planck. La base fue abierta al público en mayo de 2002 y su antecedente fue el proyecto Berkeley Mortality Database, de igual modo impulsado en 1997 por John R. Wilmoth bajo el patrocinio del Instituto Nacional Sobre el Envejecimiento. Adicionalmente, la HMD tiene gran influencia de Kannisto-Thatcher Database on Old Age Mortality, fundada en 1993 en Dinamarca y desde 1996 desarrollada por el Instituto Max Planck.
    La HMD contiene cálculos originales de las tasas de mortalidad y tablas de vida de poblaciones en 38 países (busca llegar a 40) y su principal objetivo es documentar la revolución de la longevidad en la era moderna, facilitando la investigación de sus causas y consecuencias.
    El registro a la base de datos se obtiene al ingresar un correo electrónico, al tiempo que se aceptan una serie de condiciones relativas al uso de los contenidos de la base, cuyos propósitos son meramente científicos. En este acuerdo se especifican, además, los formatos para citar la información obtenida de HMD.
    Sobre el despliegue de la información, tenemos en la página principal el título de la base, nombre de los responsables, instituciones involucradas, historia del proyecto, equipos de investigación, agradeci-mientos, resumen y correo electrónico de contacto. Asimismo, aparece una tabla con 4 columnas y 10 filas, en las cuales se distribuyen alfabéticamente los 38 países de los que la HMD posee información. Se puede ir directamente a cada país dando clic a su nombre sobre dicha tabla. En la misma página principal, al lado izquierdo, hay una columna con el menú principal, dividida en 7 secciones: 1) Registro (subdividida en: nuevo usuario, cambio de contraseña, acuerdo de usuarios); 2) Proyecto (subdividida en: Preguntas frecuentes, resumen, historia); 3) Personas (subdividida en: agradecimientos, equipos de investigación, publicaciones); 4) Métodos (subdividida en: Breve resumen, protocolo completo, métodos especiales); 5) Datos (subdividida en: Novedades, notas explicativas, disponibilidad de datos, archivos de datos comprimidos, pautas para referencias); 6) Enlaces y 7) una sección de Contacto.
    Tomando como ejemplo el caso de Italia, al hacer clic en su nombre en la tabla de la página principal, la base nos conduce a una página dedicada a este país. Lo primero que aparece es una advertencia sobre la calidad de los datos entre 1872 y 1905, e inmediatamente después podemos acceder a un documento en formato PDF titulado Background and documentation, actualizado hasta el 22 de mayo de 2012, en el cual aparecen enlaces a sitios oficiales del gobierno italiano sobre estadísticas de su población. También es posible consultar una cronología detallada de los cambios que han tenido lugar en la organización del territorio italiano a partir de la segunda mitad del siglo XIX. Regresando a la página del caso italiano, bajo el documento anteriormente citado aparece otro sobre las fuentes de datos (Data sources), actualizado al 24 de diciembre 2012, el cual contiene referencias por años y enlaces a sitios oficiales del gobierno italiano con información sobre estimaciones del número de habitantes, censos, nacimientos, muertes y, una vez más, ajustes territoriales. Esto es un poderoso recurso bibliográfico que nos conduce a diversos estudios de instituciones gubernamentales y académicas sobre la población italiana en diversos momentos de su historia.
    Regresando al cuadro principal de Italia, podemos apreciar una tabla con las series completas de datos sobre nacimientos, muertes, tasas de mortalidad, tablas de vida distribuidas por sexo, y esperanza de vida al nacer. Todos los datos anteriores para el período 1872-2009. La mayor parte de la información puede consultarse en diversos tipos de intervalos de 1, 5 y 10 años. Para tomar un ejemplo, si queremos consultar tablas de vida para ambos sexos en un intervalo de 10 años, sólo es necesario seleccionar la columna correspondiente, ingresar el nombre de usuario y contraseña, e inmediatamente el sitio carga una página con toda la información para el período 1872-2009, separada por décadas y en un rango de edad de 0 a 110 años. Para cada intervalo de años y cada rango de edad aparecen una serie de columnas que indican varios datos: índice o tasa de mortalidad entre edad x y x+n (donde n = 1, 4, 5, ∞ (intervalo de edad abierto)), la probabilidad de muerte entre edad x y x+n, la duración media de supervivencia entre edad x y x+n, el número de sobrevivientes para un número exacto de edad, el número de muertes entre edad x y x+n, la esperanza de vida en años a una edad x, entre otros.
    Todo lo anterior queda detalladamente explicado en las notas a las que se puede acceder dando clic en la parte superior de la tabla principal. En ellas se describen las fórmulas empleadas para calcular las diferentes variables y el formato en que éstas son presentadas. Si bien la información resulta un tanto densa para alguien poco familiarizado con la demografía y la estadística, resulta de gran utilidad para estudiar cifras tan elementales como la esperanza de vida en un determinado período histórico. Quizás una presentación más amigable de los resultados y sus tablas (por ejemplo, con colores o notas explicativas para cada tabla) sería de gran ayuda para el estudiante que se acerca por primera vez al campo de la demografía. No obstante, se reconoce el gran esfuerzo invertido en la iniciativa de recolectar esta valiosa información sobre mortalidad y natalidad para los siglos XIX y XX, lo cual ayuda a realizar análisis comparativos de fenómenos económicos, políticos o sociales, entre la nada despreciable cantidad de 38 países.

    Claudia Piña
    Doctorado Historia. El Colegio de México

    ¿Dónde estudiar historia? Primera entrega

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    Alrededor de cincuenta instituciones de educación superior en México ofrecen estudios de historia o de humanidades y ciencias sociales con especialidad en historia. Las instituciones más conocidas son las que tienen más años de labores ininterrumpidas, como la Universidad Nacional Autónoma de México (ahora en dos facultades y una escuela en Morelia), El Colegio de México, la Universidad Veracruzana, la Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y la de Guadalajara. En las últimas décadas, muchas otras instituciones han abierto licenciaturas y posgrados. Entre estos, algunos se encuentran vigentes por poco tiempo, otros se han fortalecido. El Comité Mexicano de Ciencias Históricas ha solicitado a las instituciones que lo integran y a las que desean integrarse, información sobre sus programas de licenciatura y posgrados en Historia o carreras muy cercanas. Toda la información será publicada en la página del Comité y en este Boletín, por entregas.

    En este número presentamos la información que nos han enviado el Colegio de Michoacán, la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo y el Colegio de San Luis. 

    Boletín 418

    Mayo-junio 2016

     

    Organización del Jurado 2016

    Como cada año el Comité Mexicano de Ciencias Históricas entrega premios y menciones a los mejores artículos y reseñas de historia publicados en revistas nacionales. El 25 de septiembre del año pasado se realizó en el Instituto Mora la entrega de los premios a los trabajos del 2013.  Para este certamen, la convocatoria lanzada el 14 de diciembre de 2015, premiará a los mejores artículos y reseñas publicados por investigadores mexicanos o extranjeros en distintas revistas de reconocido prestigio durante el año 2014. Para este concurso, el Comité recibió 154 artículos y 126 reseñas de más de quince revistas provenientes de distintas instituciones públicas y privadas, que quedaron agrupados de acuerdo con las categorías establecidas para la premiación, como se muestra en el cuadro de abajo.

    Es importante señalar que en las categorías no se distingue una periodicidad histórica, por lo que al momento de seleccionar jurados se intentó que hubiera expertos de distintos periodos históricos. Como ha ocurrido con los anteriores certámenes, el jurado quedó integrado por varios ganadores del año anterior y algunos reconocidos especialistas de las instituciones que integran el Comité Mexicano de Ciencias Históricas. 

    Como se podrá apreciar, según la tabla, la categoría de Historia Política tuvo el máximo de textos a concursar, mientras que Historia del Arte resultó ser la menos concurrida. Todos los artículos y reseñas, serán leídos por tres distintos miembros del jurado de la categoría correspondiente en una evaluación primaria que se llevará a cabo de manera electrónica, lo que facilitará la acción y coordinación de los jurados. En esta evaluación, se tomará en cuenta: la originalidad de la investigación y la metodología, la claridad en la exposición y argumentación del texto, la aportación y discusión historiográfica así como la redacción. Luego de elegidos los mejores artículos y reseñas, se procederá a una segunda evaluación, donde el jurado de cada categoría, deliberará sobre qué artículo y reseña merece ser el ganador, y qué otros merecen mención. Es importante recalcar que por cada categoría se elegirá a un artículo y a una reseña como ganador(a), asimismo, los integrantes del jurado de cada rubro podrán otorgarán dos menciones a aquellos trabajos que aunque no alcanzaron el máximo galardón, vale la pena sean reconocidos por sus aportaciones. Los resultados se harán públicos en el mes de octubre del presente año y la ceremonia de premiación se realizará en noviembre en la sede del Centro de Estudios de Historia de México CARSO, cuyo director nos ha ofrecido gentilmente sus instalaciones.

    Área Artículos Reseñas Total

    Historia cultural

    32

    31

    63

    Historia del arte

    16

    4

    20

    Historia económica

    13

    15

    28

    Historia política

    34

    44

    78

    Historia social

    30

    25

    55

    Historiografía y teoría de la historia

    29

    7

    36

    Total 154 126 280

    Colaboración: Sandra Torres, IIH UNAM

    Asociación Mexicana de Historia económica

     

    El objetivo de buena parte de las asociaciones en la comunidad científica es constituir un espacio para el intercambio de ideas con la organización de congresos, seminarios, talleres y conferencias. La Asociación Mexicana de Historia Económica se suma a este objetivo y en 1998 se constituyó como un espacio para compartir y difundir la docencia e investigación en el campo de la historia económica.  Desde ese momento, colegas e instituciones se abocaron al desarrollo de distintas actividades con el objetivo de establecer el espacio propicio para estimular e intercambiar ideas en torno a la disciplina. Otros objetivos son contribuir a la preservación del patrimonio histórico y desarrollar actividades de investigación, docentes y culturales, que contribuyan a la historia económica. 

    La AMHE se conforma por su membresía, encabezada por una mesa directiva formada por Presidente, Secretario y Tesorero y por seis vocales que son elegidos por los socios activos de la Asociación, constituidos en Asamblea General, para ejercer las tareas respectivas durante un trienio. Los estatutos, aprobados por sus socios, definen las tareas y funciones de los miembros de la Mesa Directiva y vocales. La actual mesa directiva está integrada por las doctoras, Sandra Kuntz (Presidenta); Yovana Celaya (Secretaria General) y Cecilia Zuleta (Tesorera). Además de la mesa directiva y los vocales, participan de la AMHE diez investigadores de talla internacional que conforman el Consejo de Honor.

    Si bien el objetivo inicial no ha cambiado, a lo largo de estos años la Asociación ha fortalecido sus actividades y además de la organización de un congreso bianual, auspicia la celebración de seminarios y talleres en los que se difunden o se enseñan temas relacionados con la disciplina. Un elemento fundamental de la Asociación ha sido el de estimular las investigaciones de los jóvenes, estudiantes de licenciatura y posgrado. Para ello, en 2001 se creó el premio “Luis Chávez Orozco” a la mejor tesis de licenciatura y “Fernando Rosenzweig” a la mejor tesis de maestría en temas de historia económica. En ese mismo año, en las instalaciones del Instituto de Investigaciones Histórico-Sociales, la AMHE celebró su primer congreso y los subsecuentes, 2004 (Facultad de Economía, UNAM); 2007(Universidad Autónoma del Estado de Morelos); 2010 (Centro Universitario Tlatelolco); 2013 (El Colegio de México e Instituto Mora); 2015 (El Colegio de México) han dado cuenta de la importancia de la comunidad académica nacional e internacional que se interesa por participar en los Congresos organizados por la AMHE.  

    Además de sus congresos bianuales, en los últimos años la AMHE se ha esforzado por alentar el desarrollo de seminarios y coloquios, tanto en la ciudad de México como en las universidades de los estados, como un medio para difundir los avances de la investigación y también como un recurso para hacer partícipes a los estudiantes de conferencias, talleres y seminarios. 

    Para las instituciones mexicanas, la AMHE ha servido de puente con otras asociaciones internacionales interesadas en el campo de la historia económica. En el caso latinoamericano forma parte del Congreso Latinoamericano de Historia Económica (CLADHE) y de la International Economic History Association IEHA). Ambos le permiten fortalecer la presencia de la comunidad mexicana, sus instituciones y líneas de investigación en el ámbito internacional. 

    Por último, la AMHE y su actual mesa directiva desarrollan una intensa campaña para la difusión de las actividades relacionadas con la disciplina en su página web (www.amhe.mx) y desde la red social de Facebook como recursos adicionales donde los socios y en general todos los interesados pueden encontrar información de congresos, seminarios, conferencias, cursos, publicaciones, revistas, becas, entre otros. 

    Yovana Celaya

    Universidad Veracruzana

     

     

    Sitio web de la AMHE

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    Este sitio es un buen comienzo para los interesados en la búsqueda de bases de datos, bibliotecas, recursos digitales e información general sobre historia económica. En esta página aparecen mensajes y noticias relevantes como presentaciones de libros, información y programas sobre congresos, así como enlaces a las convocatorias y comunicaciones de la asociación. La página se compone de las siguientes secciones:

    AMHE (Asociación, Mesa Directiva, Socios y Estatutos). En ella aparece la historia de la asociación, sus propuestas, logros e iniciativas, así como la lista de los socios fundadores y de quienes desde 1998 han formado parte de ella. Este enlace es fundamental si se quiere obtener información sobre los autores que han hecho y hacen historia económica en México. 

    Eventos y convocatorias. En esta sección se pueden revisar convocatorias a artículos de revistas, congresos, seminarios y premios que se encuentran abiertos para concurso, publicación o ingreso. En el submenú de “Eventos”, podemos encontrar presentaciones de libros, sesiones de seminarios, conferencias, pláticas y demás eventos académicos que se llevan a cabo en México y el extranjero.

    Enlaces. Quizás se trate de uno de los vínculos más importantes del blog pues mediante él es posible acceder a una rica base de datos mundial en la que, dependiendo del interés del usuario, se puede ingresar a distintos recursos digitales que pueden ayudar a iniciar o fortalecer una investigación. 

    En la sección “Estadísticas Históricas” aparecen algunas bases de datos de diversos sitios web que no necesariamente tratan el tema económico, pues una de las principales metas de la Asociación es la difusión y protección de los diversos repositorios y documentos esenciales para la historia. “Páginas Amigas” pretende ser el vínculo entre la AMHE y las asociaciones económicas del resto del mudo, mientras que “Bolsa de Trabajo”, da a conocer las vacantes de empleo disponibles en distintas instituciones a nivel nacional e internacional.

    Recursos. En esta sección el enlace de “Bibliografía especializada” ofrece una serie de listas de libros, revistas y artículos especializados en historia económica (sobre México o relacionada con la historia de México)  publicados entre 2000 y 2013. La opción “Fuentes” permite enlazar con proyectos digitales como “Empresas e inversiones extranjeras en la economía argentina”, página web que contiene la base de datos de 1870-2001 sobre empresas extranjeras en Argentina, o el sitio “Fuentes para la Historia del Petróleo en México”, proyecto coordinado por Carlos Marichal.En el rubro “Tesis” se encuentra una selección de trabajos desde el año 2007 hasta el 2013, mientras que en la sección titulada “temas” se puede acceder a trabajos académicos recientes. Cada uno de los “Temas” (Historia del Pensamiento Económico, Historia Empresarial, Monetaria, Hacienda Pública, Minería y Comercio Exterior) contiene una introducción, enlaces para bibliografía clásica, publicaciones en línea, sitios de interés y eventos relacionados. Por su parte, las “Entrevistas” realizadas a historiadores enfocados a la historia económica permiten conocer los planteamientos y teorías de especialistas como Woodrow Borah, François Chevalier, Ruggiero Romano y Marcelo Carmagnani, entre otros.

    La página cuenta también con una sección de Becas, otra de Archivo (en la que se encuentran comunicaciones anteriores, boletines, obituarios, noticias y crónicas de jornadas y congresos relacionados o auspiciados por la AHME) y una videoteca. Esta última resguarda videos de entrevistas, presentaciones de libros, conferencias, coloquios, seminarios, programas y series documentales.

    Finalmente, la sección Agenda pone a disponibilidad del público, toda la información que la AMHE publica en sus redes sociales día tras día.

    En síntesis, esta página es fundamental para investigadores y estudiantes interesados en los estudios sobre los procesos y desarrollos históricos de la economía en México y en el mundo, así como para el público general que quiera tener una primera noción del estado actual de los estudios en este campo. 

    A través de las fuentes bibliográficas, de los archivos y de los enlaces con otros sitios web, la página de la AMHE procura realizar un acercamiento entre la historia económica, la social y la política, con la intención de fomentar una visión integral sobre los momentos históricos del desarrollo de la economía nacional. 

    Como enlace a otros sitios de trabajo e información es funcional y atractivo, pues tiene en orden todas sus propuestas. Sin embargo, habría que trabajar más en la actualización de algunos de sus vínculos y sobre todo en la difusión del sitio para que exista un mejor acercamiento a las propuestas, ya sea esto para estudiantes, profesores, investigadores y curiosos.

    Carlos Gustavo Mejía Chávez-CEH Colmex/

    Moisés Alberto Jiménez Alonso- CMCH

    Bases de datos para la historia económica

    Reseña del sitio: “Global Price and Income History Group. A research team measuring prices, incomes, and economic wellbeing around the world before 1950”.

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    Este sitio web es un buen ejemplo de los resultados que se pueden obtener cuando se articulan redes de trabajo, pues los datos presentados en la página provienen de investigaciones que realizan historiadores económicos especializados entre los siglos XVI y XIX principalmente y con una distribución geográfica amplia (hay europeos, norteamericanos, latinoamericanos, coreanos y japoneses). El sitio, aun cuando contiene bastantes estadísticas, no pretende ser exhaustivo, sino que sirve como punto de referencia para hacer búsquedas en otras fuentes, electrónicas e impresas. La información se está actualizando constantemente gracias al trabajo que cada investigador realiza y a la recolección de diversas fuentes; de hecho, es una ventaja que las estadísticas presentadas muestren su fuente, pues hace confiable la información que se encuentra en el sitio. El único idioma en que se presenta la información es el inglés. 

    "Global Price and Income History Group" (GPIHG) está hospedado en el Institute of Governmental Affairs de la University of California, Davis, donde también se encuentran otros sitios de interés para la historia económica. El director del sitio es Peter H. Lindert y su administradora es Leticia Arroyo Abad. Lindert es profesor-investigador del Departamento de Economía en la University of California, Davis, obtuvo su doctorado en Cornell University y sus investigaciones actuales giran en torno a la historia de la desigualdad y las “causas y efectos de la moderna distribución fiscal”. Leticia Arroyo es originaria de Argentina, doctora en Economía por la University of California y profesora en el Departamento de Historia Económica en Middley College. Sus intereses de investigación son Crecimiento y desarrollo económicos en el largo plazo.

    El sitio web despliega sus temáticas de trabajo en un formato bastante sencillo, lo cual se agradece. Cuenta con cinco secciones principales, cada una de las cuales contiene un índice geográfico y luego temático de tablas de datos. Estas últimas son fáciles de descargar, pues se encuentran en formato Excel, Word y Pdf. Desde la página de inicio se puede acceder a las bases de datos principales, las cuales abarcan 1) “Global prices and incomes database”, 2) “American incomes, circa 1650-1870”, 3) “Nominal GDP historical series”, 4) “Government Budget historical series” y 5) “Publications & working paper”. A continuación comentaré cada una de estas secciones poniendo énfasis en la utilidad de la información para estudios de historia económica de América Latina.

    1) “Global prices and incomes” es la sección principal y está dividida en “Main database”, “Converting to metric”, “Consumer bundles”, “Early income distributions” y “Other data”. Geográficamente es bastante extensa, pues incluye África, Asia (sbudividida en Este, Sudeste, Sur y Suroeste), Europa (Sudeste, Sur, Central, Este, Nórdica y Noroeste), Oceanía, y el continente Americano, el cual está dividido en América del Norte (Canadá y Estados Unidos) y América Latina, donde se incluye el Caribe, México, América Central y Sudamérica. La sección remite a bases de datos propias y a otras hospedadas en sitios públicos, como las realizadas por Angus Maddison y continuadas en el “Maddison Project” (www.ggdc.net/maddison). 

    La sección de América Latina de la base de datos principal cubre estadísticas desde la época colonial y hasta 2009 en el caso de la población de la región.  Se refleja aquí la inquietud central del sitio web: Estándares del nivel de vida en América Latina (México, Perú, Colombia, Chile y Argentina en el periodo 1530-1820), relación renta-salario en Argentina, Uruguay, Venezuela y México (18201900) y la población en la región (1800-2009). Se encuentran, también estadísticas sobre ingreso y costos de mercancías por país: Argentina (17001812), Bolivia (1676-1816), Brasil (1550-1769) Colombia (1635-1809), Chile, (1631-1830), México (1701-1813), Perú (1627-1822) y una sección interesante para Venezuela: relación de bienestar y costo de vida (1830-1900).

    El resto de secciones en este primer apartado refiere a información útil para el cálculo de volúmenes de producción y comercio en América Latina (la equivalencia en el sistema métrico de Fanega, Bardo, Arroba, por ejemplo), y las denominaciones y equivalencias monetarias. La sección sobre distribución del ingreso tiene información interesante para los siglos XVIII y XIX: Brasil (1872), Chile (1861), Nueva España (1790) y Perú (1876); como puntos de comparación se pueden consultar esos mismos periodos en Europa y Estados Unidos.  

    2) La sección sobre los ingresos en Estados Unidos contiene bastante información para el periodo 1650-1870 y está a cargo de Peter Lindert y Jeffrey Williamson (investigador emérito del Departamento de Economía de la Harvard University). Encuentro su utilidad en tanto referente de comparación con la situación en el resto del continente para el siglo XVIII principalmente y para estudios de la frontera con México, pues abarca las ciudades más importantes, su crecimiento poblacional y ocupaciones e ingreso hacia 1860. La sección se detiene en 1870, donde anuncian su próxima actualización.

    3) En la sección de las series del PIB se cuenta con un apartado denominado “The Americas” (actualizada en 2015), que contiene el producto nacional nominal de acuerdo a distintas fuentes: Dincecco-Prado fiscal file, Mitchell, Banco Mundial, entre otras. La tabla cuenta con información al 2012 para la mayoría de los países, y varia el año de inicio de la misma según la disponibilidad de datos: Estados Unidos empieza en 1774, Brasil y Canadá cuentan con información hacia la década de 1860, la información sobre México inicia en 1895 y el resto de países alrededor de la década de los 30 del siglo pasado. Tiene la virtud de presentar distintas fuentes en una sola tabla que puede compararse para todo el continente. 

    4) La sección “Government Budget historical series” contiene diversas bases de datos, en su mayoría de los siglos XIX y XX, provenientes de gobiernos de Europa, América y Asia, ordenadas de acuerdo a su procedencia. 

    5) La última sección, “Publications and Working papers” remite a los trabajos de los principales colaboradores, mismos que han aparecido en Economic History Review, Journal of Economic History, Explorations in Economic History, Research in Economic History, Journal of Political Economy, Journal of International Money and Finance, etc. De mayor utilidad, por su fácil acceso, se encuentran los Working Papers, que suman 18 en total. De entre éstos, cuatro están dedicados a América Latina y, partiendo de la base de datos del sitio, abarcan temas de desigualdad en el continente y mercado laboral en América del norte y del sur en el siglo XIX, así como el ingreso en hispanoamérica para el periodo 1530-1820.  

    Abraham Trejo Terreros/ CEH-Colmex

     

    Boletín 417

    Marzo-abril 2016

     

      

    Subdelegaciones en la América Borbónica. Una red de investigación permanente

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    En 1786, con la creación de las intendencias, divididas en subdelegaciones, se extinguieron los antiguos corregimientos y alcaldías mayores. Los alcaldes mayores y corregidores fueron sustituidos por los subdelegados, bajo el mando de los intendentes, con autoridad en tres de las cuatro causas: justicia, policía y hacienda (la cuarta causa era de guerra), por lo que los podemos encontrar en muchos ramos del Archivo General de la Nación, además del propio: Hacienda, Tributos, Indiferente virreinal, Indios, Propios y arbitrios y bienes de comunidad, Operaciones de Guerra, Reales Cédulas, etc., y entre temas muy diversos: los estancos reales, la recolección fiscal, los asuntos relacionados con los indios, con los españoles, con las castas, con la iglesia, con otros funcionarios reales, los conflictos de tierras, de minas, de aguas. Las subdelegaciones y los subdelegados ofrecen un nicho privilegiado para observar a la sociedad y a las autoridades de finales del siglo XVIII en la Nueva España y hasta la independencia: ningún tema mejor para crear una red de investigadores.

    Desde principios de 2011, un grupo de investigadores de El Colegio de Michoacán y de la Universidad de Guadalajara convocó a reunirse a los miembros de la comunidad académica interesados en el estudio de las subdelegaciones, así como en las funciones y desempeño de los subdelegados en el tiempo de las intendencias y durante la guerra por la independencia. Surgió así la Red de Estudios del Régimen de Subdelegaciones en la América Borbónica (RERSAB), que ahora cuenta con más de treinta miembros en nueve países, que laboran en una veintena de instituciones de nivel superior y trabajan temas históricos diversos.

    Los miembros de la red publicaron su primer libro en 2014: De reinos y subdelegaciones. Nuevos escenarios para un nuevo orden en la América borbónica (coordinado por Rafael Diego-Fernández Sotelo, María Pilar Gutiérrez Lorenzo, Luis Alberto Arrioja Díaz Viruell, México, El Colegio de Michoacán, Universidad de Guadalajara, El Colegio Mexiquense).

    El 54 Congreso Internacional de Latinoamericanistas, en julio de 2012 (Viena), brindó una excelente oportunidad para proponer el Simposio 588, con el título: “La administración local en la instrumentación del domino español en América: el papel de los subdelegados en la época colonial tardía y en el proceso de la independencia”, coordinado por Silke Hensel y María Pilar Gutiérrez Lorenzo. Con los participantes y con otros investigadores que respondieron a la convocatoria se formó la RERSAB. Un poco después presentó su página web (www.colmich.edu/rersab), donde es posible conocer los objetivos, metas, actividades y algunos textos de los miembros del grupo. Una vez formada la Red se decidió celebrar, en El Colegio de Michoacán, una segunda reunión en noviembre del mismo año, 2012, a la que se tituló: “De las ordenanzas de intendentes a la constitución de Cádiz” y se le dio el estatuto de II Congreso Internacional de la RERSAB, los coordinadores fueron Rafael Diego-Fernández Sotelo, Luis Alberto Arrioja Díaz Viruell y Víctor Gayol. En noviembre de 2013 se efectuó en la Universidad de Guanajuato el III Congreso de la red, con el título: “La administración de justicia local en la América Borbónica” y la coordinación estuvo a cargo de Graciela Bernal. El IV Congreso de la red se llevó a cabo en la Universidad Autónoma de Zacatecas en noviembre de 2014. Fue titulado: “Territorialidad y gobierno. La reconfiguración de las jurisdicciones territoriales durante el régimen de las subdelegaciones” y estuvo coordinado por Martín Escobedo Delgado, Marcelino Cuesta Alonso y Laura Gema Flores García.           

    El pasado noviembre de 2015 la RERSAB festejó sus 5 años de actividades, en el marco de su V Congreso, en la Dirección de Estudios Históricos del INAH. Se denominó: “Las subdelegaciones de las intendencias americanas: competencias y territorio”, y Martha Terán y Jorge Díaz Barrera lo coordinaron. El doctor Bernardo García Martínez impartió una conferencia magistral sobre: “El ámbito del poder local: pueblos y municipios”. Se contó con la participación de Rafael Castañeda García, Rafael Diego-Fernández Sotelo, María Pilar Gutiérrez Lorenzo, Luis Juventino García Ruíz, Sergio Nicolás Gutiérrez Cruz, Laura Gema Flores García, José Antonio Gutiérrez Gutiérrez, Martín Escobedo Delgado, Marcelino Cuesta Alonso, Laura Oliva Machuca Gallegos, Rita Eugenia Vera Castellanos, Ana María Parrilla Albuerne, María Concepción Gavira Márquez, María Carmen Alonso Núñez, Isabel María Povea Moreno, Rodrigo Salomón Pérez Hernández, Graciela Bernal, José Luis Alcauter Guzmán, y Víctor Gayol. Nos acompañaron en las mesas con su comentario crítico Marcela Dávalos, Gabriel Torres Puga, y Luis Fernando Granados.

    Ya se planea el VI Congreso de la RERSAB que se celebrará en noviembre de 2016. Se abordará una nueva temática de investigación: las relaciones de los subdelegados con la iglesia. Con el fin de extender la comunicación, invitamos a los interesados en contactar al grupo a que visiten la página web de la RERSAB. 

    Marta Terán

    Jorge Díaz Barrera

     

    Bandos de la Ciudad de México

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    Proyecto financiado por la Dirección de Estudios Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia y coordinado por  la Dra. Guadalupe de la Torre Villalpando, profesora-investigadora de esa institución

    La idea de configurar un acervo que contuviera el conjunto de bandos emitidos durante el período virreinal para la Ciudad de México, surgió del deseo de contar con un banco de datos que concentrara y facilitara la consulta de una documentación que actualmente resguardan diversos archivos.

    La reunión de este corpus de documentos provino de mi interés por el estudio de la ciudad virreinal, ya que los bandos contienen buena parte de la normatividad dispuesta para la administración y gobierno de la ciudad. Los bandos son leyes locales dirigidas a su población o a sus autoridades, disposiciones que responden a necesidades concretas y que se promulgan de manera casuística.Este ordenamiento jurídico se aplicaba a toda la población y se hacía del conocimiento de todos. Por ello, una característica propia de los bandos era hacerlos públicos leyéndolos en voz alta en sitios como plazas y calles, y fijando algún ejemplar impreso en los lugares donde regularmente se acostumbraba hacerlo.

    En su gran mayoría los bandos normaron asuntos de “policía”, entendida como todo lo concerniente al buen gobierno de la ciudad, como servicios (agua, alumbrado, empedrado, baños, limpia de calles y de acequias, abasto), ordenamiento urbano (alineamiento de calles, edificios en ruinas, plantío de árboles), celebraciones y fiestas (nacimientos y matrimonios reales, adornos de casas y calles, carnestolendas, semana santa),  pero sobre todo, las disposicones se centraron en la seguridad (control de población, prohibición del uso de armas) y del orden público (vagos, ebrios, pulquerías, vinaterías, rondas de vigilancia).

    La temática tratada en los bandos hace de esta documentación una fuente de consulta obligada para los estudiosos e interesados en la historia urbana o en la historia de la vida cotidiana, ya que a través de estas disposiciones es posible observar por ejemplo: el comportamiento de las personas, las costumbres y hábitos de la época, el discurso de las autoridades hacia la población, la concepción de los gobernantes sobre el orden y la seguridad públicas, entre muchos otros aspectos.

    El objetivo de este proyecto fue localizar el mayor número de bandos y llevar a cabo la captura del textopara hacer posible su consulta de manera digital, así como contar con una imagen en alta resolución, de tal manera que se pudiera leer el documento original. El criterio de selección fue que el bando hiciera referencia a la Ciudad de México, que el mandato estuviera dirigido a sus habitantes, vecinos y/o a las autoridades que vigilaban su cumplimiento. Una vez realizada la labor de captura, y paleografía en algunos de los casos, se decidió editar los textos con la finalidad de facilitar su lectura y la búsqueda de la información a través de palabras clave; ello implicó modernizar la ortografía y la puntuación de los documentos y desatar las abreviaturas, asimismo establecer un criterio para homologar el uso de mayúsculas y minúsculas. Este arduo y laborioso trabajo fue ejecutado por un equipo de personas que llevaron a cabo bajo mi coordinación la toma de fotografías, la digitalización de microfilms (en otros casos), la edición de las imágenes, el coteje de los textos, la edición de los mismos, la elaboración de un glosario con términos legales o en desuso para la mejor comprensión de los bandos, y finalmente la construcción de un interactivo para hacer posible la consulta de la documentación. El resultado es una recopilación de casi 400 bandos emitidos desde finales del siglo xvii y hasta 1821. Hasta donde se ha podido comprobar, los bandos comenzaron a aparecer en ese siglo, en sustitución del “pregón”, la manera tradicional de emitir disposiciones municipales que se había traído de España desde inicios de la conquista. El pregón tenía un origen antiguo en Europa: era costumbre hacer publicar edictos y capítulos para que el pueblo los cumpliera con el fin de lograr una buena gobernación y administración de justicia.

    Algo interesante para el caso de la Ciudad de México, es que en principio la “policía” correspondía al Ayuntamiento, a la autoridad local; sin embargo, fueron los virreyes y la audiencia quienes tuvieron la prerrogativa de legislar en materia municipal al ser la Ciudad de México, capital del virreinato, y por tanto, sede de lo poderes centrales que ostentaban. ¡Es así que durante esa época, el 83% de los bandos fueron emitidos por el virrey en turno, el 14% por el Cabildo de la ciudad y el 3% por la Real Audiencia. Esto explica que el mayor número de documentos se encuentre en el Archivo General de la Nación y en mucho menor número en el Archivo Histórico del Distrito Federal y en fondos documentales de otros reservorios de la ciudad como la Biblioteca Nacional, la Biblioteca Central de la UNAM, o el Centro de Estudios Grupo Carso. Cabe aclarar que en algunos casos, el mismo bando se conserva en varios de los archivos, o bien, se localizó la versión manuscrita en uno de ellos y en otro la impresa. También sucede, sobre todo en el caso del AGN, que se conserven varios ejemplares del mismo bando. 

    Por el número tan reducido de bandos localizados en archivos españoles, se puede inferir que solo unos cuantos ejemplares fueron enviados a la metrópoli, al parecer sin un criterio claro, puesto que podemos encontrar tanto “bandos de buen gobierno” que concentran una serie de disposiciones generales respecto a asuntos variados, como bandos que legislan sobre tópicos muy específicos para problemáticas muy particulares de la ciudad capital. Además habría que aclarar que los pocos bandos localizados en el Archivo General de Indias, la Real Academia de la Historia, la Biblioteca del Palacio Real, la Biblioteca Nacional de España o el Museo Naval se encuentran resguardados en los archivos mexicanos.

    Actualmente la tecnología hace posible la construcción de este tipo de instrumentos que ponen al alcance de nuestra mano gran cantidad de información. Estoy convencida que este corpus de leyes es de enorme utilidad para investigadores e interesados en la administración de la Ciudad de México y las condiciones de vida de sus habitantes en aquel tiempo.

    Guadalupe de la Torre Villalpando

    DEH-INAH

    Participación del CMCH en el XXII Congreso Internacional (Jinan, 2015)

    Verónica Zárate Toscano
    Instituto Mora
    Ex Presidenta del CMCH

    En 1926 se constituyó en Ginebra el Comité Internacional de Ciencias Históricas con el objetivo de promover la historia a nivel internacional mediante la cooperación de las asociaciones e individuos. El CISH tomó como una de sus tareas principales la organización de congresos internacionales de historia. Desde 1950 éstos se han efectuado regularmente cada cinco años. La mayoría de los congresos han sido en Europa, pero también han tenido sede en Estados Unidos, Canadá y Australia. 

    Como una muestra del esfuerzo por evitar el eurocentrismo, entre el 23 y el 29 de agosto de 2015 se celebró por primera vez un congreso en Asia, concretamente en Jinan, provincia de Shandong, en China. En este vigésimo segundo congreso participaron alrededor de 2,600 historiadores provenientes de 88 países y se organizó en torno a distintos formatos: 4 temas mayores, 27 temas especializados, 18 sesiones convocadas entre dos países y 19 mesas redondas. Asimismo se aprovechó la convocatoria y se efectuaron reuniones de 19 asociaciones y comisiones afiliadas al CISH, tan diversas como la Asociación Internacional de Historia Social, la Comisión de Historia de la Revolución Francesa o la Comisión Internacional de Historia de los viajes y el turismo.

    El congreso abrió la posibilidad de que participaran los jóvenes historiadores con novedosas propuestas de investigación en torno a las Conexiones globales, a través de “posters” que fueron expuestos durante toda la semana, al final de la cual fueron premiados los mejores. Cada una de las sesiones significó una oportunidad para presentar y discutir en torno a temas innovadores, profundizar en algunos problemas tradicionales, pero sobre todo dialogar con colegas de todos los continentes. Solo por poner unos ejemplos, los temas mayores fueron “China desde perspectivas globales”, “Historizando las emociones”, “Las revoluciones en la historia mundial: comparaciones y conexiones” y “El giro digital en la historia”. El resto de los paneles, que casi alcanzaron la cifra de 70, se dedicaron a discutir en torno al progreso tecnológico, el futbol como espejo de la historia de la globalización, contribuciones a la historia cultural a través de las Exposiciones Universales, el reto de la historia de la educación, el uso y abuso de la historia, Latinoamérica como objeto y sujeto de la historia, el mar como lugar de la memoria, etc. Asimismo, durante el congreso se entregó por primera ocasión el premio CISH Jaeger-LeCoultre. El galardonado fue el historiador francés Serge Gruzinski, quien ofreció una conferencia magistral titulada “L’Aigle chez le Dragon” en la que conectó las historias de México y China.

    La presencia de historiadores mexicanos en el congreso se hizo evidente tanto en la organización de las mesas de “Música y nación” y “Brujería y predicción en las sociedades estatales tempranas”, como en la participación en otras mesas sobre el impacto del sistema parlamentario en el mundo y la generación del baby boom como historia conectada. Hubo además otras ponencias que tomaron a México como su sujeto de estudio; de modo que tuvimos una presencia relevante en un foro internacional de grandes dimensiones y fortalecimos nuestros lazos con el resto del mundo. 

     

    Boletín 416

    Enero-febrero 2016

     

    Premios anuales del Comité

    Cada año el Comité Mexicano de Ciencias Históricas entrega premios y menciones a los mejores artículos y reseñas de historia de México publicados en revistas mexicanas. El 25 de septiembre del año pasado se realizó en el Instituto Mora la entrega de los premios a los trabajos publicados durante 2013. La entonces presidenta del Comité, Verónica Zárate, hizo un breve recuento de la historia de este certamen; recordó los distintos esquemas con los que éste se ha realizado y señaló las ventajas y dificultades que ofrece la división en categorías temáticas, modalidad que actualmente se sigue.

    Por su parte, el presidente del instituto, Luis Jáuregui, dirigió unas palabras al auditorio con las que reconoció el trabajo de la mesa saliente y manifestó el honor que había significado a su institución haber sido sede del Comité en los últimos ocho años. Finalmente, Raffaele Moro Romero, en representación del jurado, dirigió al auditorio las palabras siguientes:

    Discurso de premiación

    No sé si es la primera vez que esta pequeña ceremonia se realiza en el mes patrio. Si comienzo con esta inquietud es simplemente para señalar que las dos últimas ediciones de esta ceremonia se han realizado, en 2013, el 21 de noviembre y, el año pasado, el 16 de octubre. Si esta tendencia sigue se puede esperar que en un próximo futuro esta ceremonia llegue a realizarse antes de las vacaciones de verano, lo que permitiría convertirla en una pequeña fiesta de nuestro gremio, justo antes del merecido tiempo libre de las vacaciones. Ese momento medio mundano nos permitiría reunirnos de manera tras-institucional, algo distinta de las reuniones festivas internas de los institutos.

    Acabo de hablar de tiempo libre, de tiempo festivo, pero la realidad es que el tiempo, esta categoría fundamental para nuestra disciplina, se ha vuelto un problema más bien cotidiano. Es casi una paradoja que nosotros, historiadores que trabajamos a lo largo del tiempo y que casi podemos elegir jugar con él, viajar a través de él, cuando aterrizamos en el presente nos enfrentamos con el tiempo reducido que podemos dedicar a la lectura, a la consulta de documentos, a la docencia, a la discusión con otros investigadores y estudiantes, a tareas varias como la redacción de este discurso y, dulcis in fundo, a la escritura. Recuerdo estas obviedades porque hoy estamos aquí reunidos para rendirle homenaje a investigadores que, a pesar de esta lucha contra el tiempo de las obligaciones cotidianas, han sido capaces de lanzarse en investigaciones originales y apasionadas y, al final, de convertirlas en textos bien escritos, inteligentes, lúcidos. Presentaré enseguida las razones que han llevado a los 22 jurados de las seis categorías del premio a hacer esta selección. Como me imagino que muchos de ustedes ya han asistido a ediciones anteriores de este Premio, no voy a repetir lo que significa un premio como este y la importancia de que exista un reconocimiento de los historiadores para los historiadores. En cambio, aprovecharé los pocos minutos de esta pequeña introducción para compartir con ustedes unas rápidas reflexiones sobre el presente de nuestra disciplina. No pretendo decir nada objetivo —y esto por el simple hecho de que hablo también, aunque no sólo, a partir de mi experiencia individual.

    La gran mayoría de ustedes trabajan como académicos, un trabajo que hoy en día implica, además de pasar más horas al interior de sus instituciones, menos movilidad para consultar libros y documentos. En muchos casos éstos son visibles en pantalla; se pueden imprimir y transcribir. Sabemos que esta aceleración en la acumulación de datos y bibliografía es en realidad un reflejo de una aceleración y de una acumulación más generalizada de datos e informaciones. El presente digitalizado y el pasado digitalizado se cruzan en las pantallas y en los archivos electrónicos. Esta suerte de mezcla no es grave en sí misma —todo lo contrario—, pero sí puede ser pesada cuando, al mismo tiempo se nos pide “producir” —es el verbo que se utiliza comúnmente hoy en día— cada año un número casi predeterminado de textos y otros trabajos. Del tiempo que se ahorra en la acumulación de documentos, que además son bastante más numerosos que en el pasado, ¿cuánto se utiliza para una lectura atenta y crítica, algo necesariamente bastante lento, de estos documentos? ¿Y cuánto, al contrario, se dedica a producir textos “nuevos” cada año?  Las comillas son obviamente, sobra subrayarlo, medio irónicas.

    Justo en el año que ha transcurrido desde la edición pasada he pensado a menudo que no es sólo la carga de “productos” que se nos exige lo que se ha vuelto más pesado sino, más en general, que es nuestro presente el que se ha vuelto demasiado denso, espeso casi diría; no es fácil pensar en medio de tantos acontecimientos. Hay diferentes formas de reaccionar a esta situación. Personalmente estoy casi atraído por una suerte de temporal puesta entre paréntesis de nuestra tendencia a especializarnos y, por ende, a encerrarnos en nuestros ámbitos de estudio, en nuestras épocas, en nuestros pasados. Tal vez haga falta que una parte de nosotros dirija, por lo menos durante un tiempo, su capacidad de análisis y sus conocimientos hacía aspectos del presente, hacia acontecimientos, cercanos y/o lejanos en el espacio, que ocurren ahora, en este momento. Estoy convencido de que solo así  lograríamos volver a sentirnos verdaderos intelectuales y no sólo expertos académicos; a sentirnos capaces, a nivel individual como también gremial, de volver a dialogar con la llamada sociedad civil. Si regularmente nos enfocáramos en el tiempo presente casi seguramente nos sorprenderíamos de la manera en la que nuestros conocimientos históricos son útiles no sólo para dialogar con un presente tan cargado, sino también para ayudarlo a entenderse a sí mismo.

    Frente a este estado de cosas, sigue habiendo investigadores capaces de escribir artículos y reseñas “como se debe” y como lo vemos bien esta noche. Sigue habiendo también revistas que no sólo publican estos trabajos sino que previamente los editan, con el apoyo del trabajo anónimo de los dictaminadores. No nos olvidemos de éstos últimos, ni tampoco de los otros lectores que muchas veces han ayudado a los autores con sus comentarios. Aun si la aportación de estos dos grupos medio “informales” no es siempre reconocida, todos sabemos que son esenciales.

    Frente a todo esto, no puedo no decir que es más que una lástima que muchas veces nuestro trabajo tenga que pasar por las horcas caudinas de comisiones evaluadoras de escala nacional. En el caso mexicano me refiero obviamente al proceso de selección del famoso SNI, pero hay otros ejemplos en el extranjero que podría citar. Nunca aceptaré que la existencia de criterios preestablecidos de evaluación pueda llegar a imponer un perfil casi único de investigador, sobre todo en una disciplina como la nuestra. Las ciencias humanas y sociales no pueden resignarse a “producir” un solo tipo de investigador. Y, añado, las universidades y los otros centros de investigación no deberían “rebajarse” a integrar, en los procesos de selección de sus futuros miembros, criterios como los elaborados por estas instituciones nacionales. Esto significaría renunciar a su autonomía de juicio y de evaluación. Ahora, desafortunadamente, es precisamente lo que está ocurriendo, lo que conlleva una disminución de la independencia de las universidades, una parcial renuncia a su capacidad de juzgar, de elegir. Pero basta ya con esta premisa y con estas quejas, pues ha llegado el momento de celebrar a los verdaderos protagonistas de esta reunión: a los autores de los 26 trabajos premiados (sobre un total de 262, 144 artículos y 118 reseñas).

    Raffaele Moro Romero

    Representante del Jurado

    Dictámenes de los premios

    Mejor artículo de Historia del Arte

    El jurado, luego de haber examinado un total de 21 trabajos (16 artículos, 5 reseñas) ha decidido otorgar el premio como mejor artículo al trabajo de Yael Bitrán Goren, “Henri, Heinrich, Enrique Herz. La invención de un artista romántico en el México decimonónico”, en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, primavera 22013, núm. 102, pp.33-64. Se trata de un trabajo muy bien documentado, relevante y con buena prosa, que representa una aportación original al conocimiento histórico. En particular los jurados han apreciado la manera en la cual Yael Bitrán Goren considera en su investigación la historia de la prensa, la historia política, la historia cultural y la historia del arte en un tejido muy fino en su argumentación. Más en general, la autora logra desentrañar el valor simbólico de la música en la construcción de la identidad nacional a mediados del siglo XIX y desmitifica lo dicho por otros autores en relación al himno nacional, a  la vez que pone al descubierto que el músico francés se aprovechó de la ocasión para obtener fama y reconocimiento y ganancias económicas.

    Menciones honoríficas

    La calidad de los trabajos presentados ha permitido otorgar dos menciones honoríficas. La primera es para el texto de Marco Arturo Moreno Corral, “Ciencia y arte en dos publicaciones astronómicas del siglo XVIII”, en Anales del Instituto de Investigaciones Estéticas, primavera 2013, núm. 102, pp. 11-31, por su aportación a la historia y divulgación de las ciencias exactas en el México colonial (historia de la astronomía), parcialmente a la historia del grabado y también a la historia del arte de un edificio, sede del Ayuntamiento de la Ciudad de México.

    La segunda mención honorífica se ha dado a Luis Alberto Martos López, “De fe, redención y arte: el claustro de Nuestra Señora de la Merced de la ciudad de México,” en Boletín de Monumentos Históricos, sept-dic. 2013, núm. 29, pp. 6-36. El autor logra un relato histórico ameno y atractivo que expone la historia de la orden, los problemas ligados a la edificación por etapas y la función de los benefactores. Particularmente importante es el análisis e interpretación de los motivos artísticos (iconografía, significado artístico y simbólico) de los distintos elementos que componen el conjunto conventual.

    Reseñas de Historia del Arte

    El premio ha sido otorgado al texto de Rebeca Monroy sobre Autorretratos del fotoperiodismo mexicano, 23 testimonios, de Luis Jorge Gallegos, México, FCE, 2011 (publicado en Historias, núm. 84, enero-abril de 2013, pp. 127-130. La mención honorífica se dio a la reseña de Rosa Casanova sobre André Breton en México, de Fabienne Bradu, México, FCE, 2012 (publicada en Dimensión Antropológica, año 20, vol. 59, septiembre-diciembre de 2013, pp. 221-224).

    Mejor artículo de Historia cultural

    En esta categoría tan concurrida, con 33 artículos y 29 reseñas, los cinco miembros del jurado han otorgado a la unanimidad el premio como mejor artículo al trabajo de Ana Día Álvarez, “Tlapohualli, la cuenta de las cosas. Reflexiones en torno a la reconstrucción de los calendarios nahuas”, Estudios de Cultura Náhuatl 46, julio-diciembre de 2013, núm. 46, pp. 159-197. En este artículo la autora revisa de manera exhaustiva la forma en que se ha reflexionado sobre la relación entre los sistemas calendáricos prehispánicos y los de tradición europea, y los problemas que generaron los intentos por hacerlos empatar o coincidir, lo cual dejaba por fuera aspectos que podían ser considerados como “incoherentes”, pero que a todas luces solo podían ser explicados a partir de una forma diferente de concebir el tiempo. A partir de un análisis de categorías como tlapohualli y tonalpohualli, la autora hace una interesante propuesta para la concepción del tiempo, su cuenta y concepción en la tradición nahua.

    Mención honorífica

    El artículo de Ei Kawakami, “Intermediario entre dos mundos: Francisco May y la mexicanización de los mayas rebeldes”, Historia Mexicana, vol. LXII, núm. 3 (248), 2013, pp. 1153-1210 mereció un reconocimiento honorífico. Este trabajo estudia el papel de un líder maya, Francisco May, como mediador en el proceso de incorporación de los mayas rebeldes al Estado mexicano y su involucramiento en la industria chiclera en los años sucesivos a la Guerra de Castas. El estudio presenta el contexto general, hace un buen balance historiográfico y revela un acucioso análisis de fuentes históricas originales provenientes de varios archivos locales y generales.

    Reseñas de Historia cultural

    El premio ha sido otorgado al trabajo de Alexandre Coello de la Rosa, sobre el libro de Manuel Pérez Martínez, Los cuentos del predicador. Historias y ficciones para la reforma de costumbres en la Nueva España (publicada en Historia Mexicana, vol. LXII, núm. 3 (247), pp. 1305-1314).

    La mención honorífica ha sido atribuida al texto de Olivia Gall, sobre el libro de Jorge Gómez Izquierdo y María Eugenia Sánchez y Díaz de Rivera, La ideología mestizante, el guadalupanismo y sus repercusiones sociales, una revisión crítica de la “identidad nacional” (Historia Mexicana, vol. LXII, núm. 4 (248), pp. 1782-1792).

     Mejor artículo de Historia económica

    18 artículos y 15 reseñas provenientes de las principales revistas científicas mexicanas concurrieron en esta categoría, en la que el jurado decidió otorgar el premio al mejor artículo a Carlos de Jesús Becerril Hernández por su texto “Administrativizar la hacienda pública. La legislación tributaria del régimen santannista, 1853-1855”, publicado en Legajos. Boletín del Archivo General de la Nación, núm. 16, pp. 35-60. La originalidad del artículo así como las fuentes utilizadas en la investigación fueron las razones para otorgarle la distinción. Se trata de un momento poco conocido en la historia fiscal del México decimonónico, siempre angustiado por hacerse de recursos en un país convulsionado por las luchas intestinas y la pérdida de gran parte de su territorio.

    En este artículo se aborda con gran solvencia la historia legislativa, tributaria y económica de ese bienio.  

    Mención honorífica

    Asimismo con la mención honorifica se distinguió la aportación de Jesús Méndez Reyes por su artículo “Alemanes en el noroeste mexicano. Notas sobre su actividad comercial a inicios del siglo XX”, publicado en Estudios de Historia Moderna y Contemporánea de México, núm. 46, pp. 55-86. En este texto, el autor nos aproxima a la presencia y permanencia de los alemanes en el noroeste de México a fines del siglo XIX e inicios del XX, quienes tienen sus descendentes tanto en Sonora como en la Baja California. El artículo clarifica la importancia de los estudios analíticos sobre individuos y redes comerciales y empresariales para entender el papel de la comunidad alemana en la historia de esta región.

    Reseñas de historia económica

    En la categoría de reseñas se decidió otorgar el premio a Arrigo Amadori por la reseña del libro de Michel Bertrand, Grandeza y miseria del oficio. Los oficiales de la Real Hacienda de la Nueva España, siglos XVII y XVIII, publicada en América Latina en la Historia Económica, año 20, núm, 2, pp. 222-227.

    Asimismo, también se decidió otorgar la mención honorifica a Javier Moreno Lázaro por su reseña del libro de Alfredo Pureco Ornelas, Empresarios lombardos en Michoacán. La familia Cusi entre el porfiriato y la Revolución (1884-1938), publicada en Historia Mexicana, núm. 247, pp. 1344-1352.

    Mejor artículo de Historia política

    Ésta ha sido la categoría más concurrida este año, con 33 artículos y un número aún mayor de reseñas, 40. El jurado ha decidido otorgar el premio al trabajo de Soledad Loeza, “La reforma política de Manuel Ávila Camacho”, Historia Mexicana, vol. LXIII, 1, julio-septiembre de 2013, pp. 251-308. Este trabajo es un aporte significativo al escrutinio histórico del devenir político del siglo XX mexicano pues consigue releer las discusiones, expectativas y contextos de la reforma del sistema político mexicano de finales del gobierno de Lázaro Cárdenas al último año de la administración de Ávila Camacho, con la promulgación de una nueva ley electoral en 1946 y la formación del PRI. La propuesta de análisis histórico e historiográfico es provocativa; sigue una metodología acorde con la historia política, dialoga con la historiografía pertinente, refleja un riguroso empleo de fuentes y mantiene una claridad estructural y expositiva.

    La mención a mejor artículo ha sido otorgada al trabajo de Evelyn Sánchez, “Los proyectos de colonización bajo el Segundo Imperio y el fortalecimiento del Estado mexicano”, en Historia Mexicana, vol. LXIII: 2 (oct-dic. 2013), pp. 689-743. El artículo estudia los planes de colonización en Veracruz durante el Segundo Imperio como parte del proyecto imperial de nación. Las fuentes son pertinentes y la metodología utilizada permite observar tanto el nivel local como el nacional.

    Reseña de Historia política

    El premio a la mejor reseña ha sido otorgado al trabajo de Raúl Fradkin sobre María del Carmen Salinas Sandoval, Diana Birrichaga Gardida y Antonio Escobar Ohmstede, Poder y Gobierno local en México, 1808-1857, publicado en Relaciones, verano de 2013, núm. 135.

    Mejor artículo de Historia Social

    En esta categoría se presentó un total de 46 textos: 25 artículos y 21 reseñas. El jurado decidió otorgar el premio al artículo de Sebastián Rivera intitulado “Los relojes públicos y la unificación social del tiempo en la ciudad de México, 1882-1922”, Tzintzun, julio-diciembre 2013, núm. 58, pp. 99-128. Esta decisión se fundamenta en la originalidad de este trabajo, que explora un tema poco abordado en la historiografía: la necesidad de conocer la hora para la sociedad mexicana y la pretendida unificación del tiempo que se vivió en la capital del país a la par que la proliferación de relojes públicos. El autor abre vertientes de investigación con un interesante análisis de las tensiones establecidas entre tradición y modernidad en torno a la medición del tiempo, cuya unificación presenta como una manifestación de la legitimización del poder del estado. Es un texto sólido, analítico, bien fundamentado, bien escrito y que se apoya en un amplio aparato de fuentes documentales.

    Menciones honoríficas

     Dos trabajos merecieron mención en este rubro. El primero es de Francisco Altable, “Los mineros novohispanos solían acabar en la ruina. Un caso de imprudencia personal y desmesura administrativa”, Estudios de Historia Novohispana, núm. 48, pp. 85-121. El segundo es el realizado a cuatro manos por Elsa Malvido y Paola Peniche Moreno, “Los huérfanos del cólera morbus en Yucatán, 1833”, Historia mexicana, núm. 249, pp. 111-170. Ello con base en criterios de novedad, aportación historiográfica, enfoque (en el caso del primero), exhaustividad en el trabajo documental en el caso del segundo) y presentación de resultados.

    Reseñas de Historia social

    El  premio ha sido otorgado a Manuel Miño Grijalva  sobre el libro Ixtlahuaca población, haciendas, pueblos y sistema de trabajo colonial (1640-1711)” de María de los Ángeles Velasco Godoy, publicada en Historia Mexicana. (H Mex, núm. 250, pp. 913-919).

    La mención honorífica es para la reseña de Leonardo Senkman sobre el libro de Daniela Gleizer, El exilio incómodo. México y los refugiados judíos, 1933-1945, publicada en Historia Mexicana, núm. 250, pp. 968-975.

    Mejor artículo de Historiografía y Teoría de la Historia

    Después de haber leído y discutido 27 trabajos (19 artículos y 8 reseñas) el jurado ha otorgado el premio como mejor artículo al trabajo de Guillermo Zermeño, “La historiografía en México. Un balance (1940-2010)”, Historia mexicana. Entre espacios, México en la historia global, México, El Colegio de México, abril-junio de 2013, vol. LXII: 4, núm. 248, pp. 1695-1742.

    En este artículo el autor contribuye con capacidad sintética y analítica a dilucidar los marcos teóricos y metodológicos en que se ha desenvuelto la producción historiográfica desde los años 40 del siglo XX, momento en que se hizo posible la profesionalización de la disciplina, hasta la primera década del siglo XXI. Entre sus aportaciones destaca el plantear los retos que enfrentan los historiadores en la actualidad y las perspectivas hacia el futuro inmediato. El texto sobresale por sus características didácticas y seguramente será un referente obligado en la formación de los profesionales de la historia.

    Menciones honoríficas  

    Dos menciones se entregaron en este rubro. Una para Gabriel Kenrick Kruell por su trabajo “La Crónica Mexicáyotl: versiones coloniales de una tradición histórica mexica tenochca”, Estudios de cultura náhuatl, México, Universidad Nacional Autónoma de México, enero-junio 2013, núm. 45, pp. 198-232. Se trata de una excelente reconstrucción historiográfica que parte de la hipótesis sugerida por Robert Barlow acerca de la existencia de una “Crónica X”, fuente primigenia de la Crónica Mexicáyotl  y de otras crónicas e historias. El trabajo es sobresaliente por su creatividad, por el manejo esmerado de las fuentes historiográficas, su cuidada redacción y edición.  

    La segunda mención es para el trabajo de Francisco Rivero, “El devenir del acontecimiento en la operación historiográfica”, Historia y grafía, México, Departamento de historia de la Universidad Iberoamericana, julio-diciembre 2013, año 21, ním. 41, p. 43-77. El estudio destaca por la claridad de sus objetivos y la revisión historiográfica realizada por el autor en torno al concepto de “acontecimiento”, utilizado, rechazado o reinterpretado por diferentes posiciones teóricas y metodológicas desde el siglo XIX hasta el presente.

    Reseñas en Historiografía y Teoría de la Historia

    El premio se concedió a Antonio Escobar Ohmstede, sobre el libro de Eric Van Young, Writing Mexican History, Stanford, Stanford University Press, 2012, 338 pp. Historia Mexicana, México, El Colegio de México, abril-junio de 2013, vol. LXII: 4, núm. 248, pp. 1832-1841.

    Se dio una mención honorífica al trabajo de Luis Vergara Anderson, “Neohistoricismo para el siglo XXI”, Historia y grafía, México, Departamento de historia de la Universidad Iberoamericana, enero-junio 2013, año 20, núm. 40, pp. 239-249, reseña del libro de Frank Ankersmit, Meaning, Truth, and Reference in Historical Representation, Ithaca, N. Y., Cornell University Press, 2012, 264 pp.